Lágrimas

kalkbadan

Poeta que considera el portal su segunda casa
LÁGRIMAS

«Cuando el organismo produce LÁGRIMAS emocionales, el sistema límbico envía una señal precisa al puente tronco encefálico, que luego envía, a su vez, una señal al sistema lagrimal»

Recuerdo a mi padre postrado de rodillas
junto al teléfono descolgado.
Era la mismísima virgen velada de Bernini
en el temblor de un silencio descomunal.
—Lena, lo acaban de matar, en su casa, delante de sus hijos.
Y mi madre lo trataba de abrazar
mientras aquella colada de tristeza se le escurría,
una y otra vez, de entre las manos.
Recuerdo cerrar la puerta de mi cuarto
y hacer como que jugaba con mis legos
mientras al otro lado escuchaba el dramático silencio
de aquellos dos seres derrotados.
Lágrimas.


Recién estrenado el otoño de hace más de un cuarto de siglo
caminaban mis padres de la mano.
Se sentaron en una terraza y pidieron algo para comer
que no comieron
porque no eran capaces de tragar ni una sola gota de su pena.
Aquella tarde había ardido, en aquella consulta,
la catedral entera de su existencia
brotando en el mantillo de ceniza
la ley premonitoria de un ciprés.
La paz térmica de la muerte,
tarde o temprano, siempre desordena
ese alarde de eternidad que brilla
en la huella pretenciosa del humano.
Recuerdo que un buen amigo de mi padre
fue a visitarlo y tras brindar con él
exclamó que aquel vino estaba de muerte.
Fue la última vez que escuché a mi padre reírse con ganas,
con esas mismas ganas que siempre tuvo por vivir.
Pocos días después eclosionó la crisálida del ciprés
y mi madre se quedó sola, frente al mar,
frente a ese cielo con incrustaciones de gaviotas,
mientras el tendal del horizonte sostenía las lágrimas
de todos nosotros.
Recuerdo intentar vomitar mi tristeza en el fregadero
pero a cambio me topé con aquella copa de vino
aún manchada por sus labios.
Lágrimas.


Un poema sin título escrito en la servilleta de un bar
minutos antes de sostener en mi regazo
a un ser morado que me escrutaba con cara de disgusto,
como si hubiera mordido el muy cabrón
una rodaja de pomelo, como diciendo:
«qué cojones hago aquí en los brazos de este señor
con lo bien que estaba en el vientre palaciego de mi madre».
Y resulta que, ordenando un armario, más de una década después,
me reencontré con aquel poema y me di cuenta
de que su título siempre estuvo impreso
en aquella servilleta de bar: «Gracias por venir».
Y es que aquel diminuto ser me salvó literalmente la vida
desde el momento en que su mano blanda
me palpó el rostro
sanando las lágrimas que manaban
de mis grietas.
Lágrimas.


«Las LÁGRIMAS son una cascada electroquímica perfectamente trazada que estimula la glándula lagrimal para su derramamiento.
Las lágrimas no son más que una mezcla de agua y sal»


Las lágrimas como las que empañan la cara torcida de Juan
al recordar su niñez de pantalón corto y bocata de aire
en aquella residencia de menores
con sus verjas alzándose hacia el cielo del futuro
y las putadas indignas que tuvo que soportar en Ocaña II
son más bien una mezcla de carne viva y sal.
Y mis propias lágrimas, ya de vuelta a casa,
con el pan caliente de una familia bajo el brazo y el frío
de saber que la primavera nunca fue para todos.
Hace meses que no me encuentro a Juan
pudriéndose bajo el semáforo
con sus paquetes de clínex.
Podría escribir cosas, como que espero que allá donde esté
tenga, por fin, la justa oportunidad de jugar a vivir.
Pero no, no lo voy a hacer: esta puta sociedad es la que es,
una puta sociedad que nunca ofreció a las personas como Juan
la más mínima oportunidad.
Lágrimas.


«En una resonancia magnética queda impecablemente mapeado el torrente electroquímico de las LÁGRIMAS»

Y yo me pregunto qué tendrá que ver el mapa cromático
de la resonancia magnética de una lágrima
con ese dolor subyugante de la tristeza inesperada
o con esa luz cegadora de la felicidad.
¡¡Qué puta obsesión tenemos con medirlo absolutamente todo!!
Definitivamente vivimos en un mundo consagrado a la materia.

Y así, a golpe de medición, estamos secando nuestras lágrimas
en este mundo/laboratorio de mercaderes
en el que solo vale la pena medir para vender (se).
Medir, dicen, para conformar la realidad
(entiendo que se refieren a esta realidad de mierda),
medir, básicamente, para compararse,
medir para para ser «algo» y no «alguien»,
medir raza, medir religión, medir sexo,
medir la clase social de tu cáncer. En definitiva,
yo soy más y tú menos, porque así lo dictan
mis santos cojones
aquí posados sobre la báscula, como dios manda.
¡Mira!, ¡aquí lo pone!, siete kilos de cojones
frente a la basura ingrávida
que encapsulan
las lágrimas de los cobardes.

Quizá no tarden en prohibirlas —las lágrimas—
porque saben muy bien que podrían llegar a salvar
a la humanidad entera
revirtiendo al fin nuestro declarado avance hacia la nada.

Y es que, a veces, el poeta, nuestro poeta,
se libra del mercader
y llora.

Y en estas lágrimas, queridos,
brilla el destello promisorio de una verdad humanizada,
una especie de beso derramado por la madre...

Una madre

que es la mía

y que es la vuestra

también.​



Kalkbadan
Madrid, 28 de marzo de 2023



 
Última edición:
Las lágrimas, la máxima expresión de la emoción humana. No creo que las prohíban ;), Es inconcebible una humanidad sin lágrimas, si acaso, ahora que están tan de moda, se las añadirán como una de sus capacidades a las inteligencias artificiales, jeje.
Y es que sí, también nos unen a los individuos en esa "verdad humanizada", en el mejor sentido humano de nuestra especie.
Una obra muy bella, interesante y excelentemente narrada y construida. Quizás, si me permites una pequeña sugerencia literaria, Andreas, en mi opinión quedaría mejor separándola como tres poemas independientes (las dos primeras estrofas, las tres siguientes y el resto), aún en el mismo espacio o tema, o bien ideando alguna manera fluida de enlazarlos (más complejo pienso). En cualquier caso me gustó mucho y como siempre, fue un verdadero placer leerte, amigo. Un abrazo grande.
 
Las lágrimas, la máxima expresión de la emoción humana. No creo que las prohíban ;), Es inconcebible una humanidad sin lágrimas, si acaso, ahora que están tan de moda, se las añadirán como una de sus capacidades a las inteligencias artificiales, jeje.
Y es que sí, también nos unen a los individuos en esa "verdad humanizada", en el mejor sentido humano de nuestra especie.
Una obra muy bella, interesante y excelentemente narrada y construida. Quizás, si me permites una pequeña sugerencia literaria, Andreas, en mi opinión quedaría mejor separándola como tres poemas independientes (las dos primeras estrofas, las tres siguientes y el resto), aún en el mismo espacio o tema, o bien ideando alguna manera fluida de enlazarlos (más complejo pienso). En cualquier caso me gustó mucho y como siempre, fue un verdadero placer leerte, amigo. Un abrazo grande.
¡Querido Luis! Qué afortunado me siento por tu lectura y comentario. Sí, compañero, sin duda es la máxima expresión de la emoción humana... Yo creo que es de lo poco que nos une: ese pasmo, ese estremecimiento, es una verdad que nos iguala. Pero vivimos en un mundo en el que se confunde la descripción con la explicación. Se confunde la medición con el misterio profundo que subyace tras el registro. Qué tendrá que ver el cauce con el flujo del río, qué tendrá que ver la lágrima electroquímica con ese universo de tristeza que nos parte literalmente por la mitad. Solo lo matérico y lo cuantificable (y vendible) parece adquirir protagonismo en estos tiempos. Lo que esconde la lágrima no es objeto de estudio y eso me preocupa. Medir, Medir, Medir, ¡Mido luego existo!, con lo bien que nos vendría apostar por el llanto del poeta que tenemos todos dentro.

Tienes toda la razón en que podría conformar poemas independientes con la división que propones. Qué ojo tienes, compañero...
En cualquier caso, me gustaría (no sé cómo) establecer una conexión entre la espiritualidad de la lágrima que proyecta mi propia vitrina del desencanto (primeras estrofas) con la crítica a ese positivismo insaciable, ese mercadeo que todo lo invade (parte final). ¡Le daré vueltas!

Muchas gracias, Luis, por tu inestimable huella.
¡Un abrazo fuerte!
 
Una obra llena de sentimientos y emociones que sobrepasan la dejadez y simplicidad de la realidad humana.

Se orilla a la novela versada. Donde claro está, habría que darle una estructura junto a una mayor identificación de momentos y personajes.

Es poco común ver un poema muy largo, por cuanto su lectura (o declamación más bien) es más exigente que la lectura prosaica.
Que la lectura prosada (por llamarla así), a menudo afea a un poema.

Por ejemplo los romances, que a pesar de su extensión y narrar una larga historia, su presentación se aproxima a episodios de teatro fácilmente identificables.

El riesgo de los poemas largos es que se vuelvan narraciones al cabo de unas pocas estrofas.
Salvo que se rompa una sola historia en dos o tres episodios espaciados, que por su corta longitud se ajusten al largo normal de una lectura poética.

Saludos cordiales.
 
Una obra llena de sentimientos y emociones que sobrepasan la dejadez y simplicidad de la realidad humana.

Se orilla a la novela versada. Donde claro está, habría que darle una estructura junto a una mayor identificación de momentos y personajes.

Es poco común ver un poema muy largo, por cuanto su lectura (o declamación más bien) es más exigente que la lectura prosaica.
Que la lectura prosada (por llamarla así), a menudo afea a un poema.

Por ejemplo los romances, que a pesar de su extensión y narrar una larga historia, su presentación se aproxima a episodios de teatro fácilmente identificables.

El riesgo de los poemas largos es que se vuelvan narraciones al cabo de unas pocas estrofas.
Salvo que se rompa una sola historia en dos o tres episodios espaciados, que por su corta longitud se ajusten al largo normal de una lectura poética.

Saludos cordiales.
¡Dragón! Me alegra mucho verte por aquí brindándome tu tiempo y tu lectura atenta. Es un texto largo y ciertamente un poco cubista en cuanto a la composición. Un aspecto apercibido tanto por ti como por Luis. Unas postales tiradas en la mesa del tiempo que intento recomponer en un alegato final en favor del universo sentido. Si algo nos conforma, compañero, no es tanto la física de la lágrima como el alma que reverbera en su interior. Saludos y feliz primavera.
 
¡Querido Luis! Qué afortunado me siento por tu lectura y comentario. Sí, compañero, sin duda es la máxima expresión de la emoción humana... Yo creo que es de lo poco que nos une: ese pasmo, ese estremecimiento, es una verdad que nos iguala. Pero vivimos en un mundo en el que se confunde la descripción con la explicación. Se confunde la medición con el misterio profundo que subyace tras el registro. Qué tendrá que ver el cauce con el flujo del río, qué tendrá que ver la lágrima electroquímica con ese universo de tristeza que nos parte literalmente por la mitad. Solo lo matérico y lo cuantificable (y vendible) parece adquirir protagonismo en estos tiempos. Lo que esconde la lágrima no es objeto de estudio y eso me preocupa. Medir, Medir, Medir, ¡Mido luego existo!, con lo bien que nos vendría apostar por el llanto del poeta que tenemos todos dentro.

Tienes toda la razón en que podría conformar poemas independientes con la división que propones. Qué ojo tienes, compañero...
En cualquier caso, me gustaría (no sé cómo) establecer una conexión entre la espiritualidad de la lágrima que proyecta mi propia vitrina del desencanto (primeras estrofas) con la crítica a ese positivismo insaciable, ese mercadeo que todo lo invade (parte final). ¡Le daré vueltas!

Muchas gracias, Luis, por tu inestimable huella.
¡Un abrazo fuerte!

Creo que entiendo lo que quieres decir, lo que sucede es que en realidad vivimos en un universo matemático, y "encajarlo" con lo espiritual o "metafísico" (no digo religioso) es cada vez más complejo, sobre todo a medida que los nuevos avances científicos y tecnológicos nos hacen vislumbrar la posibilidad más o menos cierta de controlar casi todo lo que nos rodea. En cierto modo asusta esa posibilidad. Fíjate -como debatíamos hace poco- en la posibilidad hipotética y futura de poder construir conciencias artificiales!. Ya incluso se reconoce la química y genética que existe tras los estados de ánimo y las personalidades tristes o depresivas.
¿Puede la ciencia llegar a manejar y controlar, incluso desde la gestación, un día la personalidad humana, eso que nos hace individuos tan distintos y especiales, a través del control de las emociones?, ¿o inventar una pastilla que impida absolutamente el sufrimiento mental o la infelicidad...?
Y es que los avances humanos van inevitablemente de la mano de ese "mercadeo que todo lo invade" al que te refieres, y al final pueden volverse un serio peligro para la propia esencia humana.
No sé si me he ido un poco del tema, pero me ha llevado a estas reflexiones.

Respecto a la composición del poema, creo que habría una forma muy sencilla de hacerlo, por ejemplo añadiendo otra/s línea/s prosaica/s (o "técnica/s") en cursiva más entre la tercera y cuarta estrofa, con lo cual la separación o nexo de conexión entre los "tres poemas" quedaría mejor definida.

Un fuerte abrazo compañero.
 
Creo que entiendo lo que quieres decir, lo que sucede es que en realidad vivimos en un universo matemático, y "encajarlo" con lo espiritual o "metafísico" (no digo religioso) es cada vez más complejo, sobre todo a medida que los nuevos avances científicos y tecnológicos nos hacen vislumbrar la posibilidad más o menos cierta de controlar casi todo lo que nos rodea. En cierto modo asusta esa posibilidad. Fíjate -como debatíamos hace poco- en la posibilidad hipotética y futura de poder construir conciencias artificiales!. Ya incluso se reconoce la química y genética que existe tras los estados de ánimo y las personalidades tristes o depresivas.
¿Puede la ciencia llegar a manejar y controlar, incluso desde la gestación, un día la personalidad humana, eso que nos hace individuos tan distintos y especiales, a través del control de las emociones?, ¿o inventar una pastilla que impida absolutamente el sufrimiento mental o la infelicidad...?
Y es que los avances humanos van inevitablemente de la mano de ese "mercadeo que todo lo invade" al que te refieres, y al final pueden volverse un serio peligro para la propia esencia humana.
No sé si me he ido un poco del tema, pero me ha llevado a estas reflexiones.

Respecto a la composición del poema, creo que habría una forma muy sencilla de hacerlo, por ejemplo añadiendo otra/s línea/s prosaica/s (o "técnica/s") en cursiva más entre la tercera y cuarta estrofa, con lo cual la separación o nexo de conexión entre los "tres poemas" quedaría mejor definida.

Un fuerte abrazo compañero.
¡Luis! ¡Qué buen comentario! Muy de acuerdo.
Permíteme, compañero, soltar una perorata en relación con el nivel casi religioso que creo que ha alcanzado la ciencia actual.
Yo diría que el modelo del universo es matemático, no tanto que el universo objetivo lo sea; quizá no tenga nada que ver ese universo real con lo que dictan las geometrías no euclidianas de Einstein o las funciones de onda de la mecánica cuántica. Es cierto, que tanto la relatividad general como el modelo estándar de partículas se ajustan de una manera prodigiosa a la realidad observada mediante nuestros infalibles experimentos. Pero no debemos olvidar que estos modelos los hemos inventado nosotros, el humano. Trabajamos con una naturaleza hipotética, confrontada, además, en un proceso experimental que presenta una circularidad muy sospechosa (teoría-experimento-resultados-teoría...) que parece ofrecernos lo que que queramos para que la teoría funcione. Inferir la realidad a través del filtro de nuestros aparatos de medida creo que es dar mucho por sentado. Hemos creado un universo inimaginable, como dices, de pura abstracción matemática, especialmente a nivel de las piezas que nos constituyen. No sabemos lo que ES un átomo. Pero como dijo aquel físico insigne: "no pienses, funciona".
Y aquí estamos midiéndolo todo para crear teorías que no comprendemos pero que son útiles, pero, ¿útiles para quién? Es evidente que el progreso humano se fundamenta fuertemente en el científico, pero puede volverse en nuestra contra si consideramos el hecho científico como dogma de fe. Quizá debamos volver a una visión de la ciencia más antropocéntrica, y acercarnos, a los sentidos, a lo humanamente perceptible, a pesar de que tampoco tienen la solución en sus yemas. O quizá, sea inevitable, como comentas, y sea ese mercadeo el coste que debamos pagar en aras del progreso. A saber...
En cualquier caso, creo que esta visión ciega de la ciencia no nos traerá nada bueno, porque no nos une, sino que más bien nos aleja de nosotros mismos y de los demás. El sentimiento no será cuantificable, pero es el sentido más real de todos. La lágrima nos une y, de algún modo, nos humaniza.
Yo sí que me he ido del tema, jaja. Pero es lo que tienen comentarios buenos como el tuyo, que animan a cuestionar y hurgar en el porqué de lo que uno acaba de publicar. Gracias por ello.

Voy a coser el poema tal y como me sugieres. A ver qué tal me queda el traje final.
¡Un abrazo enorme, amigo!

Pd. ¡Hecho, compañero! ¡Gracias!
 
Última edición:

MundoPoesía se mantiene gracias a la publicidad y al apoyo de nuestros Mecenas.

✦ Hazte Mecenas

Sin publicidad · Blog propio · Apoya la poesía en español

Atrás
Arriba