Trinity
Vampiro.
Os observo con mis ojos derretidos,
en mi cerebro atragantado con Azúcar.
Palpitáis entre mis manos llenas de suciedad
como un ruego que se aleja entre espirales.
¿Sois algo de lo que creo?
Si el sol siempre sale por la noche
aunque su cara llegue a otro escondite,
aunque digáis que no es cierto...
Aunque juréis que no es cierto.
en mi cerebro atragantado con Azúcar.
Palpitáis entre mis manos llenas de suciedad
como un ruego que se aleja entre espirales.
¿Sois algo de lo que creo?
Si el sol siempre sale por la noche
aunque su cara llegue a otro escondite,
aunque digáis que no es cierto...
Aunque juréis que no es cierto.
Las mentiras se transforman en serpientes
y el veneno sólo cosquillea el exterior.
Va creándose y derrama un líquido de pena
en mis garras infectadas por hormigas
que claman vuestra muerte,
que agotan vuestra vida.
y el veneno sólo cosquillea el exterior.
Va creándose y derrama un líquido de pena
en mis garras infectadas por hormigas
que claman vuestra muerte,
que agotan vuestra vida.
¡Decidme, adorable perfidia!
¿Cuál es el valor de vuestro encuentro
con aquella que camina sin sus pies?
O más bien, contadme vuestros sueños
para encontrar aquel turpial empedernido
que llora mientras reís a carcajadas
atragantándome en barracas de sulfuro.
¿Cuál es el valor de vuestro encuentro
con aquella que camina sin sus pies?
O más bien, contadme vuestros sueños
para encontrar aquel turpial empedernido
que llora mientras reís a carcajadas
atragantándome en barracas de sulfuro.
¡Decidme! ¿Qué habéis hecho con mi sed?
Si maté mi inmortalidad por vuestra malicia
y ahora mi condena he duplicado,
muriendo -la voz se escapa-
sufriendo -la lengua se retuerce-
agitándome en el ácido dormido
de los pensamientos desechados por gemir.
Si maté mi inmortalidad por vuestra malicia
y ahora mi condena he duplicado,
muriendo -la voz se escapa-
sufriendo -la lengua se retuerce-
agitándome en el ácido dormido
de los pensamientos desechados por gemir.
Aún os observo, aunque me sea imposible,
pues mis ojos agonizan ante vuestra insensatez
mientras que vos, querida mía, sólo lloráis...
Lloráis porque os sentís martirizada,
lloráis porque os sentís arrepentida...
¡Oh, pero como lloráis! ¡Oh, pero cuanto lloráis!
Para seguir con el puñal en vuestras manos
despedazando sin excusas mi podrido corazón.
pues mis ojos agonizan ante vuestra insensatez
mientras que vos, querida mía, sólo lloráis...
Lloráis porque os sentís martirizada,
lloráis porque os sentís arrepentida...
¡Oh, pero como lloráis! ¡Oh, pero cuanto lloráis!
Para seguir con el puñal en vuestras manos
despedazando sin excusas mi podrido corazón.
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