soledades
Poeta recién llegado
El mundo es un lugar oscuro, me asusta. Me siento frente al teclado y mi mente en blanco intenta expresar siglos de vida. Claramente no tengo rumbo. Nublada la psiquis. Horizonte inexacto. De a poco me relajo, escucho música y busco en mí lo que no sé si existe. No distingo el paisaje, la velocidad me lleva al blanco, y yo, en el blanco, me fundo.
Apenas puedo percibir el entorno y sin embargo me siento saturada de todo. Me inunda la vida física de la que soy dolorosamente parte. Es infinita mi necesidad de salir, conocer y disfrutar de lo no palpable.
Ya sé que he venido. Que lo he aceptado, que lo he planeado. Lamento mi ceguera, por mí y por todos. Han venido a mí por su propia decisión. No he sido solo yo la que planeó este encuentro. Pues entonces intenten cumplir. Sean la luz que indique dónde estoy parada. El amor me guía, y por eso sigo aquí echando fuerza a la memoria que no atina reaccionar. Busco aquí sacudir por los hombros a quien sí conoce mis fines. Busco aquí que me miren a los ojos y me recuerden quién soy después de todo. Solo sé que amo.
Apenas puedo percibir el entorno y sin embargo me siento saturada de todo. Me inunda la vida física de la que soy dolorosamente parte. Es infinita mi necesidad de salir, conocer y disfrutar de lo no palpable.
Ya sé que he venido. Que lo he aceptado, que lo he planeado. Lamento mi ceguera, por mí y por todos. Han venido a mí por su propia decisión. No he sido solo yo la que planeó este encuentro. Pues entonces intenten cumplir. Sean la luz que indique dónde estoy parada. El amor me guía, y por eso sigo aquí echando fuerza a la memoria que no atina reaccionar. Busco aquí sacudir por los hombros a quien sí conoce mis fines. Busco aquí que me miren a los ojos y me recuerden quién soy después de todo. Solo sé que amo.