J.E.Mozo
Docente, Poeta y Persona (Tal vez en otro orden)
Lloro por la corrompida justicia,
lloro por comprensión y oportunidades
clamo a gritos por la anhelada paz
escondida en algún refugio o búnker
lloro por aquellos que la mancillan,
para que respiren profundo y descansen.
Valdría más una tarde veraniega
en un campo o en una playa del norte
que una vida de estrés en la capital.
Lloro por la muerte de la noche,
por el alcohol y las drogas que la vulneran,
por el trabajo que obliga a volver tarde
y la soledad de ese hijo durante la comida,
ese que habla solo media hora con su padre
en un automóvil detenido en cualquier avenida.
Lloro por mañanas entre legañas perdidas,
por ese bostezo cortado por la burla siguiente
¿Tienes sueño? pues en tu casa dormirás,
mas las tareas y el estudio despierto lo mantienen,
lloro por la volatilidad de las apariencias,
por el desvergonzado cinismo y la cara doble,
lloro por la muerte de alguna desconocida amada
y supongo que por algún amado también lloraré.
No es amor el que no se vive en el minuto, el ahora.
Lloro porque hace bastante soy ateo,
porque he borrado toda esperanza de redención
que al mundo le veía y le veo,
lloro porque no solo yo estoy perdido,
yo soy lo de menos ahora mismo,
me brotan lagrimas por el esfuerzo nulo
que resulta buscar respuesta a este entuerto,
pero por sobre todo, lloro por Cristo.
lloro por comprensión y oportunidades
clamo a gritos por la anhelada paz
escondida en algún refugio o búnker
lloro por aquellos que la mancillan,
para que respiren profundo y descansen.
Valdría más una tarde veraniega
en un campo o en una playa del norte
que una vida de estrés en la capital.
Lloro por la muerte de la noche,
por el alcohol y las drogas que la vulneran,
por el trabajo que obliga a volver tarde
y la soledad de ese hijo durante la comida,
ese que habla solo media hora con su padre
en un automóvil detenido en cualquier avenida.
Lloro por mañanas entre legañas perdidas,
por ese bostezo cortado por la burla siguiente
¿Tienes sueño? pues en tu casa dormirás,
mas las tareas y el estudio despierto lo mantienen,
lloro por la volatilidad de las apariencias,
por el desvergonzado cinismo y la cara doble,
lloro por la muerte de alguna desconocida amada
y supongo que por algún amado también lloraré.
No es amor el que no se vive en el minuto, el ahora.
Lloro porque hace bastante soy ateo,
porque he borrado toda esperanza de redención
que al mundo le veía y le veo,
lloro porque no solo yo estoy perdido,
yo soy lo de menos ahora mismo,
me brotan lagrimas por el esfuerzo nulo
que resulta buscar respuesta a este entuerto,
pero por sobre todo, lloro por Cristo.
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