Lamento y festejo.

Aguila Albina.

Poeta recién llegado
Usualmente acostumbrado al lamento

y asfixiándome en la posibilidad,

hoy no escribo más al descontento

sino a celebrar la claridad;

cuando en vigilia, estando cuerdo,

o entre sueños y alucinaciones,

a festejar tú recuerdo

se manifiestan las visiones.


Porque gran mal haría

si no fuera en júbilo,

y por siempre me arrepentiría

si de la tristeza el pupilo,

fuese al acordarme

de mi flor beata,

que amaba al mirarme

con timidez, muy tierna y grata.


Y así como celebro el contacto con tus manos,

la sonrisa, el abrazo, el beso y los milagros,

así celebraré el amor laico y mundano

que se olvida, que se deja y ya no es sacro,

porque ni soy más yo un santo

devoto a aquella virgen,

ni es más ella el canto

que las notas de mi voz esgrimen.


Por lo tanto, me celebro a mí y a vosotros,

el amante olvidado y a los faustos cónyuges,

pues al pasar del día, diste tu amor a otro,

más no te reprimas y tampoco me juzgues,

no es mi deseo recriminarte

ni tu honor poner en duda,

pues ya en mi ausencia fue que olvidaste

y no hay querer, que sin ver perdura.


Por eso a ti mi flor beata

de pistilos blancos y cobertura áurea,

colorada en pétalos, con tonalidad escarlata,

y glaucas hojas que absorben luz del alba:

en los aromas de mis sueños

aun percibo tu alelí,

y de los recuerdos que aun soy dueño

en ellos te celebro a ti.
 
Usualmente acostumbrado al lamento

y asfixiándome en la posibilidad,

hoy no escribo más al descontento

sino a celebrar la claridad;

cuando en vigilia, estando cuerdo,

o entre sueños y alucinaciones,

a festejar tú recuerdo

se manifiestan las visiones.


Porque gran mal haría

si no fuera en júbilo,

y por siempre me arrepentiría

si de la tristeza el pupilo,

fuese al acordarme

de mi flor beata,

que amaba al mirarme

con timidez, muy tierna y grata.


Y así como celebro el contacto con tus manos,

la sonrisa, el abrazo, el beso y los milagros,

así celebraré el amor laico y mundano

que se olvida, que se deja y ya no es sacro,

porque ni soy más yo un santo

devoto a aquella virgen,

ni es más ella el canto

que las notas de mi voz esgrimen.


Por lo tanto, me celebro a mí y a vosotros,

el amante olvidado y a los faustos cónyuges,

pues al pasar del día, diste tu amor a otro,

más no te reprimas y tampoco me juzgues,

no es mi deseo recriminarte

ni tu honor poner en duda,

pues ya en mi ausencia fue que olvidaste

y no hay querer, que sin ver perdura.


Por eso a ti mi flor beata

de pistilos blancos y cobertura áurea,

colorada en pétalos, con tonalidad escarlata,

y glaucas hojas que absorben luz del alba:

en los aromas de mis sueños

aun percibo tu alelí,

y de los recuerdos que aun soy dueño

en ellos te celebro a ti.
Muy bello, me gusta la forma en que lo has escrito, con un lenguaje apropiado, me parece a mí, para su objetivo, una manera sutil de despedirse de alguien. Un abrazo amigo Aguila. Paco.
 
Usualmente acostumbrado al lamento

y asfixiándome en la posibilidad,

hoy no escribo más al descontento

sino a celebrar la claridad;

cuando en vigilia, estando cuerdo,

o entre sueños y alucinaciones,

a festejar tú recuerdo

se manifiestan las visiones.


Porque gran mal haría

si no fuera en júbilo,

y por siempre me arrepentiría

si de la tristeza el pupilo,

fuese al acordarme

de mi flor beata,

que amaba al mirarme

con timidez, muy tierna y grata.


Y así como celebro el contacto con tus manos,

la sonrisa, el abrazo, el beso y los milagros,

así celebraré el amor laico y mundano

que se olvida, que se deja y ya no es sacro,

porque ni soy más yo un santo

devoto a aquella virgen,

ni es más ella el canto

que las notas de mi voz esgrimen.


Por lo tanto, me celebro a mí y a vosotros,

el amante olvidado y a los faustos cónyuges,

pues al pasar del día, diste tu amor a otro,

más no te reprimas y tampoco me juzgues,

no es mi deseo recriminarte

ni tu honor poner en duda,

pues ya en mi ausencia fue que olvidaste

y no hay querer, que sin ver perdura.


Por eso a ti mi flor beata

de pistilos blancos y cobertura áurea,

colorada en pétalos, con tonalidad escarlata,

y glaucas hojas que absorben luz del alba:

en los aromas de mis sueños

aun percibo tu alelí,

y de los recuerdos que aun soy dueño

en ellos te celebro a ti.
Ser dueño de esos recuerdos y a la vez absorber de ellos,
jugar y hasta sentenciar que siendo amo se pueden
adorar. excelente el recorrido de tu obra. saludos
amables de luzyabsenta
 

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