Lacrimoso
Poeta recién llegado
LAMENTOS DE UN ESPECTRO (PARTE I)
Hoy el viento se vuelve seco, pedroso
Y demasiado pesado,
Mientras canta el tiempo
A seguir matando.
Las palabras se cuelgan de los lamentos
Que muestra el sensible cielo,
Una mirada intenta florecer
Para enrojecer a su vejez.
Entre oscuridad y soledad
Llora el alma por la pérdida de su calma,
Ya no existen las imágenes de los árboles nuevos
Para dormir en cada uno de ellos.
Se respira despacio
Sin ganas de vivir,
Se desequilibran los ojos
Sin ganas de gemir.
Se caen las últimas hojas del alma
Escritas por sangre y lágrimas
En un eterno y tierno silencio,
Los captura el suelo, se rinde la palabra.
Se camina sin pisar a la más alta montaña,
Buscando aquel inmenso haz de luz que va al sur,
Aquella luz que nace y acaba donde estas tú,
El alma toma de la soledad un poco de esperanza.
Se besa el aire
Que va hacia ti,
Quiero que respires
Un poco de mí.
Y siento y siento
Como la mano lánguida y arrugada
Del tiempo toma mi cuerpo,
Quiero ser un tiempo, un poco de tiempo tuyo.
Viajo en silencio,
Arrastrando mis poemas muertos,
Camino sin pasos
Tomando mis más grandes soñados abrazos.
Tomo un poco de seda del lamento
Y empiezo a vestir a mis golondrinas profundas
Para que no se vean tan oscuras
Con su dolor que desnuda.
Me distraigo por momentos
Atrapando flores que cuelgan de las nubes
Para poner en el florero de cristal
Que tengo dentro de mí ser.
Pero tapo mis ojos rajados
Para que las flores ni las golondrinas se asusten
De aquel mundo que se va inundando
En anhelos que causan lamentos.
Tengo que seguir aún buscando
Aquel espacio que nunca pudo existir
Para enterrarme desesperadamente
Y convertirme en un firmamento sin carne.
Tengo que aprender a buscar arañas
En los ojos del silencio y sentirme uno de ellos,
Tengo que aprender a escuchar los murmullos de las hormigas
E imaginar que hablan un poco de mí.
Necesito saber que en verdad existí
Y estuve aquí para reír
Y que tan solo morí
En un incesante desliz.
Buscaré en mis entrañas
Aquellos versos que endulzaban mi alma
Para luego tomar la tuya
Y bailar hasta que el amor quede sin censura.
Buscaré aquel hermoso infinito y vacío
Donde tan solo existió el amor,
Me enterraré aún más
Para convertirme en un lamento sin carne por ti.
Sentiré clamar mis largas horas de odas,
Escucharé aquel eco de tu voz con que me dopabas,
Buscaré aquel mundo que siempre existirá
Para enterrarme pues yo soy el más grande lamento que siempre existirá por tí .
Lacrimoso.
Hoy el viento se vuelve seco, pedroso
Y demasiado pesado,
Mientras canta el tiempo
A seguir matando.
Las palabras se cuelgan de los lamentos
Que muestra el sensible cielo,
Una mirada intenta florecer
Para enrojecer a su vejez.
Entre oscuridad y soledad
Llora el alma por la pérdida de su calma,
Ya no existen las imágenes de los árboles nuevos
Para dormir en cada uno de ellos.
Se respira despacio
Sin ganas de vivir,
Se desequilibran los ojos
Sin ganas de gemir.
Se caen las últimas hojas del alma
Escritas por sangre y lágrimas
En un eterno y tierno silencio,
Los captura el suelo, se rinde la palabra.
Se camina sin pisar a la más alta montaña,
Buscando aquel inmenso haz de luz que va al sur,
Aquella luz que nace y acaba donde estas tú,
El alma toma de la soledad un poco de esperanza.
Se besa el aire
Que va hacia ti,
Quiero que respires
Un poco de mí.
Y siento y siento
Como la mano lánguida y arrugada
Del tiempo toma mi cuerpo,
Quiero ser un tiempo, un poco de tiempo tuyo.
Viajo en silencio,
Arrastrando mis poemas muertos,
Camino sin pasos
Tomando mis más grandes soñados abrazos.
Tomo un poco de seda del lamento
Y empiezo a vestir a mis golondrinas profundas
Para que no se vean tan oscuras
Con su dolor que desnuda.
Me distraigo por momentos
Atrapando flores que cuelgan de las nubes
Para poner en el florero de cristal
Que tengo dentro de mí ser.
Pero tapo mis ojos rajados
Para que las flores ni las golondrinas se asusten
De aquel mundo que se va inundando
En anhelos que causan lamentos.
Tengo que seguir aún buscando
Aquel espacio que nunca pudo existir
Para enterrarme desesperadamente
Y convertirme en un firmamento sin carne.
Tengo que aprender a buscar arañas
En los ojos del silencio y sentirme uno de ellos,
Tengo que aprender a escuchar los murmullos de las hormigas
E imaginar que hablan un poco de mí.
Necesito saber que en verdad existí
Y estuve aquí para reír
Y que tan solo morí
En un incesante desliz.
Buscaré en mis entrañas
Aquellos versos que endulzaban mi alma
Para luego tomar la tuya
Y bailar hasta que el amor quede sin censura.
Buscaré aquel hermoso infinito y vacío
Donde tan solo existió el amor,
Me enterraré aún más
Para convertirme en un lamento sin carne por ti.
Sentiré clamar mis largas horas de odas,
Escucharé aquel eco de tu voz con que me dopabas,
Buscaré aquel mundo que siempre existirá
Para enterrarme pues yo soy el más grande lamento que siempre existirá por tí .
Lacrimoso.