Siento latir
tan fuerte la vida
que atropella
todo mis pensamientos
y mi dolor se esconde
solo en el duermevela del despertar
que da paso a la vigilia
de las mañanas largas.
Se agarra la ilusión a mi
sutil,
como el aire a la piel,
como el aire a los pulmones
da la vida
y me mantiene atareada,
aferrada en pequeños placeres
que me roban el tiempo
tan raudamente
que necesito un reloj que grite
para despabilar
de mi ausencia libre.
Ansío el sillón por las tardes
para poner orden en mis cosas
y para sentir el reposo
que tan dulce me parece
después de una rápida mañana
envuelta por tantas cosas
que se me achican las horas.
No me aburre
el quehacer diario,
esta lleno de buenos ratos,
de risas,
de vigilancia de pequeños detalles,
me sacian el alma
de luces tenues
y de paz, prisas y calma
que dirijo casi siempre.
tan fuerte la vida
que atropella
todo mis pensamientos
y mi dolor se esconde
solo en el duermevela del despertar
que da paso a la vigilia
de las mañanas largas.
Se agarra la ilusión a mi
sutil,
como el aire a la piel,
como el aire a los pulmones
da la vida
y me mantiene atareada,
aferrada en pequeños placeres
que me roban el tiempo
tan raudamente
que necesito un reloj que grite
para despabilar
de mi ausencia libre.
Ansío el sillón por las tardes
para poner orden en mis cosas
y para sentir el reposo
que tan dulce me parece
después de una rápida mañana
envuelta por tantas cosas
que se me achican las horas.
No me aburre
el quehacer diario,
esta lleno de buenos ratos,
de risas,
de vigilancia de pequeños detalles,
me sacian el alma
de luces tenues
y de paz, prisas y calma
que dirijo casi siempre.