El Cielo de Octubre
Poeta asiduo al portal
..................................................................
1
El sol calienta los músculos de mi cuerpo
y se transforma en un circo mi pecho,
mi garganta quema y sé que dentro
hacen malabares mis cuerdas vocales
mientras impido morderme la lengua,
y elijo mostrar mis colmillos al mundo.
2
Como una fiera salvaje noto sangre en mi boca,
no,
escupo letras como huesos, espinas,
como dientes que uno ya no necesita
tras haber probado la boca borracha del destino,
los labios ebrios de un camino que quizás no elija después.
3
Conozco a un pescador que por la noche se acerca a las rocas
y lee poemas a los peces.
Lleva siempre un libro en una mano y una botella en la otra,
los poemas sujetándose a las hojas como si fueran madres
que tienen miedo a dejar a sus hijos salir
hacia el suave temor de la noche eléctrica.
4
Despiden la noche bailando descalzos
entre copas vacías y peleas de gatos.
Se desean suerte,
quedan para noviembre,
y vuelven a tiempo para ponerse zapatos.
5
He construido una estantería en mi corazón
para intentar poner orden.
Lo único que he conseguido es crear espacio.
6
Hay serrín en mi estómago que barro a diario,
pero cada vez que lo hago, dejo un poco.
7
Vete
8
Me he arrancado los huesos de mi cuerpo
para construir templos con ellos.
Mira debajo de mis uñas,
hay un texto sagrado dentro.
9
Busco mapas para entender procesos,
¿Intro, nudo y desenlace?
¿A qué profesor se le ocurrió eso?
Mi vida tiene un camino, y yo intento hacerle hueco.
10
De mis pies surgen flores cuando avanzo,
pero si miro atrás,
sólo se manchan con la sangre que emane de mi boca.
11
Mi boca se llama Eurídice.
12
Mi corazón retumba cada vez que cae un pilar
haciendo eco por mi cuerpo.
Al dejar escapar la voz,
tengo miedo a que tiemblen los cimientos
por eso a veces me callo y escucho.
13
...
1
El sol calienta los músculos de mi cuerpo
y se transforma en un circo mi pecho,
mi garganta quema y sé que dentro
hacen malabares mis cuerdas vocales
mientras impido morderme la lengua,
y elijo mostrar mis colmillos al mundo.
2
Como una fiera salvaje noto sangre en mi boca,
no,
escupo letras como huesos, espinas,
como dientes que uno ya no necesita
tras haber probado la boca borracha del destino,
los labios ebrios de un camino que quizás no elija después.
3
Conozco a un pescador que por la noche se acerca a las rocas
y lee poemas a los peces.
Lleva siempre un libro en una mano y una botella en la otra,
los poemas sujetándose a las hojas como si fueran madres
que tienen miedo a dejar a sus hijos salir
hacia el suave temor de la noche eléctrica.
4
Despiden la noche bailando descalzos
entre copas vacías y peleas de gatos.
Se desean suerte,
quedan para noviembre,
y vuelven a tiempo para ponerse zapatos.
5
He construido una estantería en mi corazón
para intentar poner orden.
Lo único que he conseguido es crear espacio.
6
Hay serrín en mi estómago que barro a diario,
pero cada vez que lo hago, dejo un poco.
7
Vete
8
Me he arrancado los huesos de mi cuerpo
para construir templos con ellos.
Mira debajo de mis uñas,
hay un texto sagrado dentro.
9
Busco mapas para entender procesos,
¿Intro, nudo y desenlace?
¿A qué profesor se le ocurrió eso?
Mi vida tiene un camino, y yo intento hacerle hueco.
10
De mis pies surgen flores cuando avanzo,
pero si miro atrás,
sólo se manchan con la sangre que emane de mi boca.
11
Mi boca se llama Eurídice.
12
Mi corazón retumba cada vez que cae un pilar
haciendo eco por mi cuerpo.
Al dejar escapar la voz,
tengo miedo a que tiemblen los cimientos
por eso a veces me callo y escucho.
13
...
Última edición: