LAS ALAS.
Comenzar con gusto a sangre el día,
levantando la pobre anatomía
con parsimoniosa decadencia.
No hay un lugar para olvidar,
siempre es hoy,
un hoy repetido tantas veces,
en tantas voces,
en tantos gritos. . . .
Pueblas sueños,
das distancia a lo prohibido,
con la frialdad de un autómata,
masticando el azul del cielorraso,
enajenando la voluntad de ser cuerpo,
animal de puro instinto,
selva libre o pájaro.
Toman su realidad,
hombres o mujeres,
no importa
y le queman las manos
la necedad de empezar otro día,
a la misma hora,
con la misma indiferencia.
Afuera está la fábrica,
están los colectivos,
las monedas necesarias,
la prisa condicionada
al reloj maldito del trabajo.
Peinas en la cara la alegría,
caminando a través de las personas
con sensación de nada
enmascarada en la espera
silenciosamente cauta
de una rutina cercenante.
Más personas,
más caras,
más alegría autofabricada.
Y luego morir
como se muere el día.
Comenzar con gusto a sangre el día,
levantando la pobre anatomía
con parsimoniosa decadencia.
No hay un lugar para olvidar,
siempre es hoy,
un hoy repetido tantas veces,
en tantas voces,
en tantos gritos. . . .
Pueblas sueños,
das distancia a lo prohibido,
con la frialdad de un autómata,
masticando el azul del cielorraso,
enajenando la voluntad de ser cuerpo,
animal de puro instinto,
selva libre o pájaro.
Toman su realidad,
hombres o mujeres,
no importa
y le queman las manos
la necedad de empezar otro día,
a la misma hora,
con la misma indiferencia.
Afuera está la fábrica,
están los colectivos,
las monedas necesarias,
la prisa condicionada
al reloj maldito del trabajo.
Peinas en la cara la alegría,
caminando a través de las personas
con sensación de nada
enmascarada en la espera
silenciosamente cauta
de una rutina cercenante.
Más personas,
más caras,
más alegría autofabricada.
Y luego morir
como se muere el día.
:: que final, que final...
::
:: jeje.
::que culta sos nena!!!