Las almas de las flores perdidas

Estoy en un lugar tan remoto,
tal vez me arrastró aquí un terremoto,
en esta soledad abrumadora estoy roto

Tal vez el día de mañana todo irá mejor,
tal vez aquí abajo pueda olvidar mi error,
tal vez en las sombras sanará mi dolor

Mi eterno legado lo dejaré
puede que así me encontraré,
¿ya es la hora en que me retiraré?

Pude haber sido de los mejores,
formaré parte de los perdedores
ya que no puedo dejar mis errores

¿El otro yo será liberado también?,
tal vez él siempre estuvo dentro del bien
¿por qué las sombras sólo a mí me ven?

Estoy aquí, juré que siempre te miraré,
pero esa promesa no la cumpliré,
lo siento, por otra avenida ya me decanté

Las sombras siempre estaban a mi lado,
¿me lo merezco sólo por un vago pecado?,
¿en las profundidades terminaré ahogado?

Todos saben que mi sueño nunca murió
es lo único que en mi vida prevaleció,
pero la oscuridad nunca se extinguió

En el mar extraño las mareas son altas,
las temperaturas aquí son de lo más bajas
y puedo ver demasiadas miradas extrañas

Esas miradas a este mundo son externas,
vaciaré todo su interior dentro de mis venas
para poder ahogar todas mis penas

Mi mano por un minuto tocó el cielo
y mi interior se rompió como el hielo,
podría ser porque no soy alguien bello

No tengo ningún punto que demostrar
en estas cosas ya lo llegué a revelar,
con desesperación lo traté de ocultar

Puse toda mi confianza a ciegas
¿cómo hago para que me veas?
pondré sobre mí muchas piedras

A donde vaya seré siempre un extranjero,
¿siempre seguí el camino a mi vertedero?,
¿mi alma la esculpirá algún herrero?

Seré siempre tu amante eterno
aunque sea condenado al infierno,
pero mi conciencia la condeno

Desconozco mis necesidades
tal vez las sepa en mis horas finales,
disfrutaré de mis momentos restantes

Quienes me comerán ¿perros o buitres?,
los momentos aquí son inextensibles
aunque muchas cosas imagines

No estoy comprometido, me daré la vuelta para irme,
todos lo saben, ¿no?, de nadie voy a despedirme,
tal vez y en algo extraño voy a convertirme

No he olvidado cuando no recordaba mi nombre,
no he olvidado cuando de niño jugaba con cobre,
no he olvidado cuando quería aventarme del borde

Nos convertiremos en las almas de las flores perdidas,
con el paso del tiempo nos volvemos tumbas extintas,
perderán la tinta todas mis hojas antiguas

Ya me he lanzado y he empezado el viaje certero,
es el último y voy sin rumbo, no recuerdo mucho pero
me despido, mi nombre es Cesar Alberto Morales Arpero
 

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