Love Craft
Poeta asiduo al portal
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Sangriento y brutal destacan en el repertorio de los siguientes absurdos. ¿Quién podría pensar que un despectivo de la personalidad como lo son adultos manipulando inanimados representan una metáfora sobre la subversión y la manipulación del débil para mi inspiración? Intentando, juntos ayudamos a que mueran siempre victoriosos, disfrazando, por momentos, la vida en un juego. Torturados, juegan las almas ciegas en la conciencia con carne como si fueran plásticos.
De las armas, los metales o las colillas flameantes, los metales brillantes puntean las manos del infectado con palomas. Los olivos de la victoria se desnudan en las calles donde la vergüenza de moda es moderna: los inteligentes están pariendo su pensamiento sobre las luces de la desconfianza, justifican su soberbia soberana con la estupidez de las ovejas robadas por arbustos verdes sentimentales (en sentido inverso se ve en el espejo).
Noches más y noches menos, imaginemos como iniciamos la infección desde la partida de Eva (maldita, trastórnate bulímica y vomítale en la cara a Dios aquel esbozo de egoísmo) con su mordida a la carne de lo prohibido hasta nuestro último asesinato. Se pudren nuestros pies en la tierra descalza para ver crecer enfermas manzanas. Dulces besos nos contagian para que el espectáculo se ridiculice en la paranoia y la falta de interés en sus polos más extremos.
Ideamos mundos perfectos, junto a escenarios donde los bufones se sientan como espectadores en torres altas a los gritos de protesta, pero cerca del capital, y se divierten con los actores en el intercambio de roles interpretando el escape a la rutina.
Otros juegos, las manos invisibles sin los rostros arrancan nuestros pelos sin comprarnos de la juguetería, más escupen a encender cenizas, mientras miramos nuestras cabezas enterradas bajo tumbas del Cielo.
Hablan vacías las palabras, asesinos y mercenarios para matar las ratas y cucarachas ¡qué grotesco! Y nosotros sin responder preguntas de cómo salvarlas a las personas cuando el flautista de Hamelín pise con la flauta el camino que deje. Proverbios repiten las oraciones del dicho se pasa al hecho. ¿O nunca sintieron salvajes las palabras solo por la falta de sucesos? Suenan livianos los gritos de la rebelión. ¿Y las matanzas? ¿Dónde colocar la guillotina? ¿Quién ha visto que nos maten los agrios recuerdos infantiles en su armazón?
Miradas afectivas sin rostros, abrazos fuertes por rotos brazos, caricias confortantes al aire por la falta de piel, de besos a mordidas por lo excesivo de la diversión, ¿cómo los seguimos torturando en nuestro turno de la ocasión? ¡Qué divertido se es la languidez manipular!
¿Habré satisfecho mis meses disfrutando los gusano ser aurora de Decencia y Dulzura? ¿Cuándo los manzanos cadavéricos se enfermarán vigor rozando al honesto?

Violar y ser violados resume todo vástago de nuestra existencia.
Son extraños los momentos, extrañas las formas de colisionar. Otros más Pero oponerse a la jerga que nos moviliza, ¿dónde? Huir, ¿empezar cómo? Ya de maneras extravagantes nos extermina, respirando el veneno que nos inyectó en los comienzos de la vida, siendo la respiración Vida y Muerte misma, los pulmones como alimentos se oxidan sin refrigeración.
Sangriento y brutal destacan en el repertorio de los siguientes absurdos. ¿Quién podría pensar que un despectivo de la personalidad como lo son adultos manipulando inanimados representan una metáfora sobre la subversión y la manipulación del débil para mi inspiración? Intentando, juntos ayudamos a que mueran siempre victoriosos, disfrazando, por momentos, la vida en un juego. Torturados, juegan las almas ciegas en la conciencia con carne como si fueran plásticos.
De las armas, los metales o las colillas flameantes, los metales brillantes puntean las manos del infectado con palomas. Los olivos de la victoria se desnudan en las calles donde la vergüenza de moda es moderna: los inteligentes están pariendo su pensamiento sobre las luces de la desconfianza, justifican su soberbia soberana con la estupidez de las ovejas robadas por arbustos verdes sentimentales (en sentido inverso se ve en el espejo).
Noches más y noches menos, imaginemos como iniciamos la infección desde la partida de Eva (maldita, trastórnate bulímica y vomítale en la cara a Dios aquel esbozo de egoísmo) con su mordida a la carne de lo prohibido hasta nuestro último asesinato. Se pudren nuestros pies en la tierra descalza para ver crecer enfermas manzanas. Dulces besos nos contagian para que el espectáculo se ridiculice en la paranoia y la falta de interés en sus polos más extremos.
Ideamos mundos perfectos, junto a escenarios donde los bufones se sientan como espectadores en torres altas a los gritos de protesta, pero cerca del capital, y se divierten con los actores en el intercambio de roles interpretando el escape a la rutina.
Otros juegos, las manos invisibles sin los rostros arrancan nuestros pelos sin comprarnos de la juguetería, más escupen a encender cenizas, mientras miramos nuestras cabezas enterradas bajo tumbas del Cielo.
Hablan vacías las palabras, asesinos y mercenarios para matar las ratas y cucarachas ¡qué grotesco! Y nosotros sin responder preguntas de cómo salvarlas a las personas cuando el flautista de Hamelín pise con la flauta el camino que deje. Proverbios repiten las oraciones del dicho se pasa al hecho. ¿O nunca sintieron salvajes las palabras solo por la falta de sucesos? Suenan livianos los gritos de la rebelión. ¿Y las matanzas? ¿Dónde colocar la guillotina? ¿Quién ha visto que nos maten los agrios recuerdos infantiles en su armazón?
Miradas afectivas sin rostros, abrazos fuertes por rotos brazos, caricias confortantes al aire por la falta de piel, de besos a mordidas por lo excesivo de la diversión, ¿cómo los seguimos torturando en nuestro turno de la ocasión? ¡Qué divertido se es la languidez manipular!
¿Habré satisfecho mis meses disfrutando los gusano ser aurora de Decencia y Dulzura? ¿Cuándo los manzanos cadavéricos se enfermarán vigor rozando al honesto?

Violar y ser violados resume todo vástago de nuestra existencia.
Son extraños los momentos, extrañas las formas de colisionar. Otros más Pero oponerse a la jerga que nos moviliza, ¿dónde? Huir, ¿empezar cómo? Ya de maneras extravagantes nos extermina, respirando el veneno que nos inyectó en los comienzos de la vida, siendo la respiración Vida y Muerte misma, los pulmones como alimentos se oxidan sin refrigeración.