Las aves 7

musador

esperando...
Que la primavera viene
que ya llega, que ya llega,
bulle la savia en mis plantas,
bulle la sangre en mis venas.

De trinos se puebla el monte
y de gritos la maciega,
las aves arman sus nidos
cantando su enhorabuena.

Callan aún los zorzales
como aguardando la fecha,
mientras ellos no se sumen
no será plena la orquesta.

Tempranito a la mañana
paso yo lista en la fiesta,
me despiertan chiricotes
con su charla bullanguera.

Se hace un silencio después,
el silencio de la espera:
la hora de los zorzales
cuando aún brillan estrellas.

Se suman luego el chinchero,
un boyero con su cesta,
los horneros con su coro,
un chingolo que bosteza.

Con el día ya nacido
una ratona se acerca,
me saluda en la ventana
con dulce trino me alegra.

Entre las plantas un piar,
presente de la mosqueta,
pequeñita y de amarillo,
gota de vida en la selva.

Fino trino de don Pitia,
la joyita en esta juerga,
amarillo lleva el pecho
y azules las alas lleva.

Desafinan ya los músicos
tocando una sola cuerda,
con su violín de alegría
llamando al baile a las hembras.

Callados los celestinos
y su amigo la diadema
decoran con sus colores
las ramas de la morera.

Entre la zarza el pijuí
desafía a que lo veas,
con su grito persistente
se sabe que no es quimera.

La yerutí marca el tono
con leve arrullo de seda,
un picazuro hace el bajo
con su monótono tema.

Podría seguir nombrando
a las aves de mi tierra,
de mi jardín escondido
en el arroyo Abra Vieja.

Me pregunto yo si existen
o seré yo el que las sueña...,
tanta belleza viviente
solo a vivir nos alienta.

Tengo el privilegio de tener una casa en un sitio que es de las aves, llevamos identificadas más de sesenta especies en mi jardín a orillas del arroyo Abra Vieja del delta del Paraná. He mencionado a algunas de ellas en mi romance, de memoria. Acá pongo los nombres científicos, por orden de mención, para el curioso:
Zorzales: dos especies tenemos de zorzales, el colorado (Turdus rufiventris) y el blanco (Turdus amaurochalinus). Cantan muy de madrugada, en primavera. La primavera empieza, en mi patria, en cuatro días, espero oírlos este fin de semana, en el pasado no cantaron.
Chiricotes: Aramides cajanea
Chinchero:Lepidocolaptes angustirostris
Boyero: Cacicus solitarius
Hornero: Furnarius rufus
Chingolo: Junco capensis
Ratona: Troglodytes aedon
Mosqueta: Phylloscartes eximius
Pitiayumí: Parula pitiayumí
Tordos músicos: Molotrus badius
Celestinos: Thraupis sayaca
Diadema: Stephanophorus diadematus
Pijuí: Synallaxis spixi
Yerutí: Leptotila verreauxi
Picazuro: Columba picazuro
 
Última edición:
"que la primavera ya viene, ya llega, ya llega" y con ella, llega en trinar de las aves, que lujo es leer leer este poema, ya que al leer tus versos, iba creando en mi mente cada uno de los que aparecen como protagonistas, encantada de ver que siguen apoyando el tema propuesto por el amigo Luis, y que este Foro no pierda vida. Abrazos, Jorge.
 
Pues, Romina, creo que vives en Buenos Aires y habrás oído ya a los zorzales colorados que a veces son molestos cuando se les da por cantar a las cuatro de la mañana... En el delta, todo se retrasa un poco allá por el clima más marcado, hasta el sábado pasado no habían cantado.
gracias por tu amable visita
Jorge
 
Que la primavera viene
que ya llega, que ya llega,
bulle la savia en mis plantas,
bulle la sangre en mis venas.

De trinos se puebla el monte
y de gritos la maciega,
las aves arman sus nidos
cantando su enhorabuena.

Callan aún los zorzales
como aguardando la fecha,
mientras ellos no se sumen
no será plena la orquesta.

Tempranito a la mañana
paso yo lista en la fiesta,
me despiertan chiricotes
con su charla bullanguera.

Se hace un silencio después,
el silencio de la espera:
la hora de los zorzales
cuando aún brillan estrellas.

Se suman luego el chinchero,
un boyero con su cesta,
los horneros con su coro,
un chingolo que bosteza.

Con el día ya nacido
una ratona se acerca,
me saluda en la ventana
con dulce trino me alegra.

Entre las plantas un piar,
presente de la mosqueta,
pequeñita y de amarillo,
gota de vida en la selva.

Fino trino de don Pitia,
la joyita en esta juerga,
amarillo lleva el pecho
y azules las alas lleva.

Desafinan ya los músicos
tocando una sola cuerda,
con su violín de alegría
llamando al baile a las hembras.

Callados los celestinos
y su amigo la diadema
decoran con sus colores
las ramas de la morera.

Entre la zarza el pijuí
desafía a que lo veas,
con su grito persistente
se sabe que no es quimera.

La yerutí marca el tono
con leve arrullo de seda,
un picazuro hace el bajo
con su monótono tema.

Podría seguir nombrando
a las aves de mi tierra,
de mi jardín escondido
en el arroyo Abra Vieja.

Me pregunto yo si existen
o seré yo el que las sueña...,
tanta belleza viviente
solo a vivir nos alienta.

Tengo el privilegio de tener una casa en un sitio que es de las aves, llevamos identificadas más de sesenta especies en mi jardín a orillas del arroyo Abra Vieja del delta del Paraná. He mencionado a algunas de ellas en mi romance, de memoria. Acá pongo los nombres científicos, por orden de mención, para el curioso:
Zorzales: dos especies tenemos de zorzales, el colorado (Turdus rufiventris) y el blanco (Turdus amaurochalinus). Cantan muy de madrugada, en primavera. La primavera empieza, en mi patria, en cuatro días, espero oírlos este fin de semana, en el pasado no cantaron.
Chiricotes: Aramides cajanea
Chinchero:Lepidocolaptes angustirostris
Boyero: Cacicus solitarius
Hornero: Furnarius rufus
Chingolo: Junco capensis
Ratona: Troglodytes aedon
Mosqueta: Phylloscartes eximius
Pitiayumí: Parula pitiayumí
Tordos músicos: Molotrus badius
Celestinos: Thraupis sayaca
Diadema: Stephanophorus diadematus
Pijuí: Synallaxis spixi
Yerutí: Leptotila verreauxi
Picazuro: Columba picazuro[/QUOTE


Se nota que lo vives, es realmente musical este recorrido por las aves que te rodean, se nota que las sientes, que las reconoces y las amas, y si alguna no está tú la adivinas porque ya forma parte de es entorno y sabes que vendrá quizás mañana al amanecer, creo que en este poema te ha visitado el duende ... Hermoso y musical trabajo. felicidades.
abrazo
 
Última edición:
El hecho poético que hubiera querido transmitir en este romance, querida Isabel, y que por algo que dices pareces haber intuido, es el impacto que me produjo el domingo pasado a la madrugada «oír el silencio de los zorzales». Las aves no coordinan entre sí su «entrada» en este recital matinal, pero se ve que en ese instante mi experiencia anterior en estos recitales se sumó a mi cultura musical para crear ese efecto de «silencio de los zorzales» cuando los chiricotes interrumpieron su barullo (tienen un grito muy estentóreo). El otro hecho, que quizás transmití mejor, es la familiaridad: estas aves que menciono son parte de mi cotidianeidad en la isla, aunque nunca dejo de apreciarlas. Después de publicar me acordé de varias que debieron estar en la lista, pero tampoco se trataba de hacer una enumeración exhaustiva...
gracias por tu amable comentario
un abrazo

Jorge
 
Última edición:
Estimado Jorge, se me dibujo una gran sonrisa mientras imaginaba a cada uno de estos integrantes de tan colorida orquesta, muy hermoso poema.

Un placer volver a leerte después de tanto tiempo, siento que fue una eternidad.
Saludos :)
 
Ay pero que bello y musical poema nos compartes. Imagino lo lindo que se escucha el canto y trinar de todas esas aves. No conozco ninguna o quizás en mi tierra tendrán otro nombre. Cuando aquí llega la primavera se escuchan cantar diferentes pájaros y me encanta pues alegran el día con su alegría. Encantada de leerte. Saludos y Bendiciones.
 
Es un romance sumamente bello, Jorge. Tanto por su variedad de aves como por su melodía. También tiene la enseñanza que implica, ya que muchas de esas aves uno no las conocía.


El Delta es bellísimo, aunque yo cuando anduve por Atucha se me tornó insoportable estar por la humedad y los mosquitos.


Un abrazo y gracias por compartirnos un pedazo de tu bella arte.
 
Que la primavera viene
que ya llega, que ya llega,
bulle la savia en mis plantas,
bulle la sangre en mis venas.

De trinos se puebla el monte
y de gritos la maciega,
las aves arman sus nidos
cantando su enhorabuena.

Callan aún los zorzales
como aguardando la fecha,
mientras ellos no se sumen
no será plena la orquesta.

Tempranito a la mañana
paso yo lista en la fiesta,
me despiertan chiricotes
con su charla bullanguera.

Se hace un silencio después,
el silencio de la espera:
la hora de los zorzales
cuando aún brillan estrellas.

Se suman luego el chinchero,
un boyero con su cesta,
los horneros con su coro,
un chingolo que bosteza.

Con el día ya nacido
una ratona se acerca,
me saluda en la ventana
con dulce trino me alegra.

Entre las plantas un piar,
presente de la mosqueta,
pequeñita y de amarillo,
gota de vida en la selva.

Fino trino de don Pitia,
la joyita en esta juerga,
amarillo lleva el pecho
y azules las alas lleva.

Desafinan ya los músicos
tocando una sola cuerda,
con su violín de alegría
llamando al baile a las hembras.

Callados los celestinos
y su amigo la diadema
decoran con sus colores
las ramas de la morera.

Entre la zarza el pijuí
desafía a que lo veas,
con su grito persistente
se sabe que no es quimera.

La yerutí marca el tono
con leve arrullo de seda,
un picazuro hace el bajo
con su monótono tema.

Podría seguir nombrando
a las aves de mi tierra,
de mi jardín escondido
en el arroyo Abra Vieja.

Me pregunto yo si existen
o seré yo el que las sueña...,
tanta belleza viviente
solo a vivir nos alienta.

Tengo el privilegio de tener una casa en un sitio que es de las aves, llevamos identificadas más de sesenta especies en mi jardín a orillas del arroyo Abra Vieja del delta del Paraná. He mencionado a algunas de ellas en mi romance, de memoria. Acá pongo los nombres científicos, por orden de mención, para el curioso:
Zorzales: dos especies tenemos de zorzales, el colorado (Turdus rufiventris) y el blanco (Turdus amaurochalinus). Cantan muy de madrugada, en primavera. La primavera empieza, en mi patria, en cuatro días, espero oírlos este fin de semana, en el pasado no cantaron.
Chiricotes: Aramides cajanea
Chinchero:Lepidocolaptes angustirostris
Boyero: Cacicus solitarius
Hornero: Furnarius rufus
Chingolo: Junco capensis
Ratona: Troglodytes aedon
Mosqueta: Phylloscartes eximius
Pitiayumí: Parula pitiayumí
Tordos músicos: Molotrus badius
Celestinos: Thraupis sayaca
Diadema: Stephanophorus diadematus
Pijuí: Synallaxis spixi
Yerutí: Leptotila verreauxi
Picazuro: Columba picazuro


Fabuloso, que romance mas melodioso, se ven perfectamente cada una de las imágenes que describes en el y que afortunado vivir ahí, un fuerte abrazo jorge.
 
Que la primavera viene
que ya llega, que ya llega,
bulle la savia en mis plantas,
bulle la sangre en mis venas.

De trinos se puebla el monte (1)
y de gritos la maciega,
las aves arman sus nidos
cantando su enhorabuena.

Callan aún los zorzales
como aguardando la fecha,
mientras ellos no se sumen
no será plena la orquesta.

Tempranito a la mañana
paso yo lista en la fiesta,
me despiertan chiricotes
con su charla bullanguera.

Se hace un silencio después, (2)
el silencio de la espera:
la hora de los zorzales
cuando aún brillan estrellas.

Se suman luego el chinchero, *
un boyero con su cesta,
los horneros con su coro,
un chingolo que bosteza.

Con el día ya nacido *
una ratona se acerca,
me saluda en la ventana
con dulce trino me alegra.

Entre las plantas un piar, *
presente de la mosqueta,
pequeñita y de amarillo,
gota de vida en la selva.

Fino trino de don Pitia, *
la joyita en esta juerga,
amarillo lleva el pecho
y azules las alas lleva.

Desafinan ya los músicos
tocando una sola cuerda,
con su violín de alegría
llamando al baile a las hembras.

Callados los celestinos *
y su amigo la diadema
decoran con sus colores
las ramas de la morera.

Entre la zarza el pijuí *
desafía a que lo veas,
con su grito persistente
se sabe que no es quimera.

La yerutí marca el tono *
con leve arrullo de seda,
un picazuro hace el bajo
con su monótono tema.

Podría seguir nombrando
a las aves de mi tierra,
de mi jardín escondido
en el arroyo Abra Vieja.

Me pregunto yo si existen
o seré yo el que las sueña...,
tanta belleza viviente
solo a vivir nos alienta.
Es difícil lograr que en un poema esencialmente enumerativo el final tenga la carga poética, el impacto esperado. Igualmente difícil es crear una orquesta imaginaria de aves. Hay que conocer muy bien las actitudes de cada "músico", conocer sus registros, sus virtudes como intérprete, sus piezas predilectas, su papel dentro de la orquesta. Creo que en este último aspecto, nada hay que objetar a tu romance, mi querido hermano; desbordas en él no solo conocimiento y amor por las aves, sino que sumerges al lector en lo que para ti es cotidiano.
Un abrazo infinito, mi respeto y mi admiración.
¡Y que siga la tensón!
 
He disfrutado enormemente recreando esos cantos, sobre todo los matutinos que tan bien nos diseñas en este buen romance al tiempo que nos das una lección sobre las diferentes especies de aves que viven en esa zona.

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Que la primavera viene
que ya llega, que ya llega,
bulle la savia en mis plantas,
bulle la sangre en mis venas.

De trinos se puebla el monte
y de gritos la maciega,
las aves arman sus nidos
cantando su enhorabuena.

Callan aún los zorzales
como aguardando la fecha,
mientras ellos no se sumen
no será plena la orquesta.

Tempranito a la mañana
paso yo lista en la fiesta,
me despiertan chiricotes
con su charla bullanguera.

Se hace un silencio después,
el silencio de la espera:
la hora de los zorzales
cuando aún brillan estrellas.

Se suman luego el chinchero,
un boyero con su cesta,
los horneros con su coro,
un chingolo que bosteza.

Con el día ya nacido
una ratona se acerca,
me saluda en la ventana
con dulce trino me alegra.

Entre las plantas un piar,
presente de la mosqueta,
pequeñita y de amarillo,
gota de vida en la selva.

Fino trino de don Pitia,
la joyita en esta juerga,
amarillo lleva el pecho
y azules las alas lleva.

Desafinan ya los músicos
tocando una sola cuerda,
con su violín de alegría
llamando al baile a las hembras.

Callados los celestinos
y su amigo la diadema
decoran con sus colores
las ramas de la morera.

Entre la zarza el pijuí
desafía a que lo veas,
con su grito persistente
se sabe que no es quimera.

La yerutí marca el tono
con leve arrullo de seda,
un picazuro hace el bajo
con su monótono tema.

Podría seguir nombrando
a las aves de mi tierra,
de mi jardín escondido
en el arroyo Abra Vieja.

Me pregunto yo si existen
o seré yo el que las sueña...,
tanta belleza viviente
solo a vivir nos alienta.

Tengo el privilegio de tener una casa en un sitio que es de las aves, llevamos identificadas más de sesenta especies en mi jardín a orillas del arroyo Abra Vieja del delta del Paraná. He mencionado a algunas de ellas en mi romance, de memoria. Acá pongo los nombres científicos, por orden de mención, para el curioso:
Zorzales: dos especies tenemos de zorzales, el colorado (Turdus rufiventris) y el blanco (Turdus amaurochalinus). Cantan muy de madrugada, en primavera. La primavera empieza, en mi patria, en cuatro días, espero oírlos este fin de semana, en el pasado no cantaron.
Chiricotes: Aramides cajanea
Chinchero:Lepidocolaptes angustirostris
Boyero: Cacicus solitarius
Hornero: Furnarius rufus
Chingolo: Junco capensis
Ratona: Troglodytes aedon
Mosqueta: Phylloscartes eximius
Pitiayumí: Parula pitiayumí
Tordos músicos: Molotrus badius
Celestinos: Thraupis sayaca
Diadema: Stephanophorus diadematus
Pijuí: Synallaxis spixi
Yerutí: Leptotila verreauxi
Picazuro: Columba picazuro


Saludos Jorge!

Cada vez que he leído tu poema escucho esa orquesta, en especial esos zorzales que, en mi tierra, si están ausentes no hay orquesta, ella es la más entusiasta, nuestro yigüirro o zorzal se escucha desde la madrugada y aún después de la aurora, su canto por lo menos a mí me embelesa, aun cuando me desvela por la madrugada. Espero que hayas escuchado los tuyos.
Gusto leerte en este concierto y conocer esas cantarinas aves argentinas por lo menos por nombre.
Te cuento que mis letritas para participar en este tema en un principio era precisamente hacer una estrofita pequeña por cada una de nuestras aves por lo menos las más conocidas, pero se quedó en proyecto cuando vi la enorme cantidad que tenemos y la investigación que debía hacer para lograr algo medianamente aceptable, así que me fui por nuestra ave nacional.
ha sido un gusto pasar una vez más por tu espacio y dejar mi humilde comentario, con todo respeto,

ligiA
 
Gracias, Sebas, me alegro de haberte hecho sonreír con mis aves. A mí me hacen sonreír ellas, a pesar de que a veces me despiertan a horas inopinadas con su entusiasmo.

abrazo
J.
 

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