marya Jesús
Poeta que considera el portal su segunda casa
Aunque la riegue Facundo
se marchita la azucena,
el jardinero del mundo
las riega con su gran pena.
Ya tres años han pasado
y su dolor sigue intacto,
poco tiempo son tres años
para olvidar lo sagrado.
Prometió su amor eterno
a su más preciada flor,
y él asistió a su suicidio...
¡¡su palabra no cumplió!!.
Desde entonces llora y llora,
las lágrimas derramadas
por la muerte de su amada,
han formado una laguna
con las que riega las plantas.
Todas lucen su belleza,
todas menos la azucena;
era la flor más preciada
a los ojos de su amada.
Y antes de florecer, mueren,
porque ya no están las manos
que les daba su cuidado
al cortarlas de sus tallos.
se marchita la azucena,
el jardinero del mundo
las riega con su gran pena.
Ya tres años han pasado
y su dolor sigue intacto,
poco tiempo son tres años
para olvidar lo sagrado.
Prometió su amor eterno
a su más preciada flor,
y él asistió a su suicidio...
¡¡su palabra no cumplió!!.
Desde entonces llora y llora,
las lágrimas derramadas
por la muerte de su amada,
han formado una laguna
con las que riega las plantas.
Todas lucen su belleza,
todas menos la azucena;
era la flor más preciada
a los ojos de su amada.
Y antes de florecer, mueren,
porque ya no están las manos
que les daba su cuidado
al cortarlas de sus tallos.
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