Elisalle
Poetisa
Hay cosas que se dicen
en momentos álgidos
en que no deben decirse;
otras que hay que decirlas hoy,
sobre todo el amor y perdón.
en momentos álgidos
en que no deben decirse;
otras que hay que decirlas hoy,
sobre todo el amor y perdón.
Ayer te vi y lejos no te conocí.
Yo jugaba con mi manta;
tú, una joven cualquiera,
se acercaba por la misma acera,
en sus manos unas botellas
y nerviosa jugaba con ellas.
El aire matutino transmitió
un mensaje subliminal,
que en misiva celestial
llegaba hasta mí
y el palpitar aumentó
al mirarte desde más cerca.
Tenías tu cara tan bonita
pero extraña,
como si no supieras qué hacer,
cómo si sintieras vergüenza,
como si quisieras que la tierra
se abriera y te tragara.
¡Dios, qué vieja estoy!
pero lo que no alcanzo a ver
lo puedo presentir
y de esa joven algo intuí.
Eras tú y mi alma escapó
directo a tus ojos bellos.
¡Cómo podía ser
que no encontráramos
la palabra justa entre las dos!
Timidez,
temor al rechazo,
dije, entre cortado asombro:
“Eres tú”,
tu sonrisa el momento relajó
y un beso rápido y esquivo
en mi cara se posó
para luego agregar:
“Es que a Martín dejó
sus botellas en casa
y en el jardín las pidieron para hoy…”
Quise decir más
pero tu prisa impidió;
tu sentir,
el que haya sido, dolió.
Yo sé que hay cosas por aclarar
o tal vez ninguna,
que una caricia baste.
Apenas pueda voy a tu casa,
hoy,
mañana podría ser muy tarde
porque mi ser no resistiría más
vernos y no alegrarnos,
de enojarnos tanto
si somos madre e hija…
Margarita
16/05/2012
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Prohibida su reproducción parcial
y/o total por cualquier medio”
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