Las brasas no saben llorar.

Asi crudito tu poema esta imponente, eslabones que llevan al lector adivinando pasos y sortilegios, sentires y nostalgias
todo tiene un sello personal muy poético. Se siente tu alquimia querido poeta por eso es grato venir.
Un abracito de lunes
Gracias querida amiga, tus palabras me dan aire, gracias nuevamente.
 
amigo Chrix
se desborda
el sentimiento en cada verso,
con la delicadeza a la que nos tienes

acostumbrados.
todo un hit el que nos has dejado
felicidades compañero y gran amigo.

 
www.youtube.com/watch?v=D5MTc_z2dqo
(poema no editado, crudo como me salió)
Si me preguntas
lo que hiciste de mi,
no te asombres si te digo, tronco,
si te digo que mi corteza
se eleva como un escudo áspero,
y temo al invierno,
a su larga cola para la espera,
mientras en mis círculos intuyo el fuego.
No es que la llama me asuste,
el resquemor es al viento
cuando me vuelva gris.
Pero no entristezcas hoy por lo dicho,
antes de volverme tan liviano para el vendaval
fui brote,
vi primaveras y me bautizó el albor.
Mis raíces salían en la oscuridad de la tierra
tras una fábula de lluvia,
una caricia de lombriz, o una frenética marcha
de hormiga.
Nunca entendí los ojos,
para que ver lo que se siente,
el sustento de un latido,
para qué viciar, para qué la palabra ciego,
más vale la palabra caricia,
que es mejor.
Porque el acto de la piel empieza antes,
como una danza donde los instrumentos
se preparan, sangrientos y venosos,
se afinan, se templan, y luego los nervios se reinventan
como si fuesen primero a nacer de nuevo,
y así es el roce tierno
que soñé entre la inocencia de tierra
para la montaña que nunca escalé.
Para la escalera construida de hojas
intentando alcanzar el pulmón de mi oxigeno,
sobre el cauce de tu respiración.
Y si hoy estoy hablando,
es porque me olvidé de la poesía,
no tuve el valor de hacerme hoja,
para la tinta que desboca.
Solo quiero explicarte que fui árbol,
nunca necesitaste mi sombra,
ni la melodía nerviosa de mis pájaros,
ni siquiera mi rama para improvisar tu descanso.
Yo…
Sin embargo te construí nidos,
maduré dulces frutos,
hice abanicos de mis hojas,
y florecí en colores para tu encuentro.
Pero morí en tu ausencia,
le escribí tantas cartas al barlovento,
soñé tantas veces ser barco,
con la semilla de un desierto en mis lastres
para sembrarla a hurtadillas
y beberme el océano de un sorbo.
Así te quise, así te quiero, pero ya es
tan tarde, a la chimenea le falta fuego …
“Las brasas no saben llorar cuando llega su invierno”

Un tierno y romántico poema que labraste con devoción
nostalgias y sentires que se desbordan con la bella
delicadeza de tu afilado instinto. aplausos.
luzyabsenta
 
www.youtube.com/watch?v=D5MTc_z2dqo
(poema no editado, crudo como me salió)
Si me preguntas
lo que hiciste de mi,
no te asombres si te digo, tronco,
si te digo que mi corteza
se eleva como un escudo áspero,
y temo al invierno,
a su larga cola para la espera,
mientras en mis círculos intuyo el fuego.
No es que la llama me asuste,
el resquemor es al viento
cuando me vuelva gris.
Pero no entristezcas hoy por lo dicho,
antes de volverme tan liviano para el vendaval
fui brote,
vi primaveras y me bautizó el albor.
Mis raíces salían en la oscuridad de la tierra
tras una fábula de lluvia,
una caricia de lombriz, o una frenética marcha
de hormiga.
Nunca entendí los ojos,
para que ver lo que se siente,
el sustento de un latido,
para qué viciar, para qué la palabra ciego,
más vale la palabra caricia,
que es mejor.
Porque el acto de la piel empieza antes,
como una danza donde los instrumentos
se preparan, sangrientos y venosos,
se afinan, se templan, y luego los nervios se reinventan
como si fuesen primero a nacer de nuevo,
y así es el roce tierno
que soñé entre la inocencia de tierra
para la montaña que nunca escalé.
Para la escalera construida de hojas
intentando alcanzar el pulmón de mi oxigeno,
sobre el cauce de tu respiración.
Y si hoy estoy hablando,
es porque me olvidé de la poesía,
no tuve el valor de hacerme hoja,
para la tinta que desboca.
Solo quiero explicarte que fui árbol,
nunca necesitaste mi sombra,
ni la melodía nerviosa de mis pájaros,
ni siquiera mi rama para improvisar tu descanso.
Yo…
Sin embargo te construí nidos,
maduré dulces frutos,
hice abanicos de mis hojas,
y florecí en colores para tu encuentro.
Pero morí en tu ausencia,
le escribí tantas cartas al barlovento,
soñé tantas veces ser barco,
con la semilla de un desierto en mis lastres
para sembrarla a hurtadillas
y beberme el océano de un sorbo.
Así te quise, así te quiero, pero ya es
tan tarde, a la chimenea le falta fuego …
“Las brasas no saben llorar cuando llega su invierno”

Qué grande que sos, te adoro tonti, regresa pronto,hacen falta tus letras.♡
 

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