Las calles de febrero no son las mismas calles...
Suenan distinto, se pisan distinto.
Porque las calles de febrero se bailan.
Se bailan con el tornillo sacado de la cabeza,
con la mirada desorbitada,
con los pies buscándose para enredarse,
con el corazón al ritmo de la vida.
Porque las calles de febrero no son las mismas calles.
Son historias que se cruzan en esquinas
que nos vuelven a recuerdos de otras noches,
que son esta misma noche,
que son
esta misma esquina
habitada por estrellas,
por amor y desamores,
por descarados cantores
que se juegan la esperanza
a equilibrar la balanza
para el lado del más pobre.
Las calles de febrero no son las mismas calles...
Son nuestras calles.
Suenan distinto, se pisan distinto.
Porque las calles de febrero se bailan.
Se bailan con el tornillo sacado de la cabeza,
con la mirada desorbitada,
con los pies buscándose para enredarse,
con el corazón al ritmo de la vida.
Porque las calles de febrero no son las mismas calles.
Son historias que se cruzan en esquinas
que nos vuelven a recuerdos de otras noches,
que son esta misma noche,
que son
esta misma esquina
habitada por estrellas,
por amor y desamores,
por descarados cantores
que se juegan la esperanza
a equilibrar la balanza
para el lado del más pobre.
Las calles de febrero no son las mismas calles...
Son nuestras calles.