Como una pluma
suave y ágil
me aprietas.
Como el vuelo de un águila,
etérea, alta, de luz inquieta
te recuerdo.
Como la piedra de tu asiento,
la cal de tus grietas,
te sostengo en mi pensamiento.
Como la puerta de tu lado
mora y esbelta,
bonita y con cadenas,
te llevo en mi cuerpo.
Por tus ventanas
mis ojos entran
como el aire frío de tu cabeza.
Por tu sonido de “San Cristóbal”,
de” San Prudencio”,
despierta mi vientre
en mis cimientos.
Por tu cielo violeta
cuando anochece,
mis labios se cierran
y mis lamentos.
suave y ágil
me aprietas.
Como el vuelo de un águila,
etérea, alta, de luz inquieta
te recuerdo.
Como la piedra de tu asiento,
la cal de tus grietas,
te sostengo en mi pensamiento.
Como la puerta de tu lado
mora y esbelta,
bonita y con cadenas,
te llevo en mi cuerpo.
Por tus ventanas
mis ojos entran
como el aire frío de tu cabeza.
Por tu sonido de “San Cristóbal”,
de” San Prudencio”,
despierta mi vientre
en mis cimientos.
Por tu cielo violeta
cuando anochece,
mis labios se cierran
y mis lamentos.