Simón333
Poeta asiduo al portal
Hoy las campanas de la Catedral de San Ambrosio
lanzarán al vuelo sus campanas de plata
por dos amores que dicen que allí han muerto
gimiendo cada noche de reposo.
Tañiran lastimeras sus campanadas fervorosas
cumpliendo el rito fantasmal de los amantes,
como cada noche, sus gemidos al pueblo espantarán,
entonces el santo cura al divino, invocará su voluntad.
Las campanas de la Catedral de San Ambrosio
replican a dos amantes que han muerto,
nadie visita el campanario donde gimen cada noche
dos sombras que pupulan sus alrededores
los fieles encienden santos litrios en señal de respeto.
Alguien dice que ella era Capuleto
exigiendo la adoración del Montesco,
el cura alega pamplinas pueriles
mientras el pueblo al pasar se santigua y persigna.
Lo cierto es que las campanas de San Ambrosio
están tocando a arrebato
por dos fantasmas que noche a noche gimen
en el purgatorio del campanario
Si supieran; que somos tu yo.
Simón Reyes
lanzarán al vuelo sus campanas de plata
por dos amores que dicen que allí han muerto
gimiendo cada noche de reposo.
Tañiran lastimeras sus campanadas fervorosas
cumpliendo el rito fantasmal de los amantes,
como cada noche, sus gemidos al pueblo espantarán,
entonces el santo cura al divino, invocará su voluntad.
Las campanas de la Catedral de San Ambrosio
replican a dos amantes que han muerto,
nadie visita el campanario donde gimen cada noche
dos sombras que pupulan sus alrededores
los fieles encienden santos litrios en señal de respeto.
Alguien dice que ella era Capuleto
exigiendo la adoración del Montesco,
el cura alega pamplinas pueriles
mientras el pueblo al pasar se santigua y persigna.
Lo cierto es que las campanas de San Ambrosio
están tocando a arrebato
por dos fantasmas que noche a noche gimen
en el purgatorio del campanario
Si supieran; que somos tu yo.
Simón Reyes