Lebowsky
Poeta que considera el portal su segunda casa
Has rodado por las pendientes de la duda
equivocando la confesión de las olas
el camino equidistante sellado a voces
te sitúa en el filo de una manzana.
Siempre acogiéndote entre sus astillas
derrotado como una luciérnaga sin noche
acumulas el sórdido linaje de los frutos secos.
Los búhos te conocen bien
se han roto el cuello viéndote girar
extrañando el pulcro movimiento pendular
dirimiendo si era posible o no
dar alcance a tus disparates de relojero.
Hay una prisión para ti
en las caras b de los vinilos
entre las flores y sus concilios
en los conciertos para utensilios.
Hay una prisión para ti
en las letras como madejas
cuando te adentras en las malezas
cuando viajas dentro cual maleta.
Puedes poblar tu frente de certezas
puedes probar si quieres las costuras
rasgándote los pulmones con arena.
Para terminar comprobando que la suerte
se alegra de ver como te alejas.
equivocando la confesión de las olas
el camino equidistante sellado a voces
te sitúa en el filo de una manzana.
Siempre acogiéndote entre sus astillas
derrotado como una luciérnaga sin noche
acumulas el sórdido linaje de los frutos secos.
Los búhos te conocen bien
se han roto el cuello viéndote girar
extrañando el pulcro movimiento pendular
dirimiendo si era posible o no
dar alcance a tus disparates de relojero.
Hay una prisión para ti
en las caras b de los vinilos
entre las flores y sus concilios
en los conciertos para utensilios.
Hay una prisión para ti
en las letras como madejas
cuando te adentras en las malezas
cuando viajas dentro cual maleta.
Puedes poblar tu frente de certezas
puedes probar si quieres las costuras
rasgándote los pulmones con arena.
Para terminar comprobando que la suerte
se alegra de ver como te alejas.