LAS CATEDRALES INCENDIADAS.
He dejado mi huella en el muro antiguo,
una huella densa y profunda como el latido
de mi corazón doliente.
El muro de una catedral roída por el dolor de los hombres,
hecha de tiempo y de líquenes parduzcos;
allí mi corazón acompasó su latir al tuyo.
No pude escribir nombres o fechas
ni dibujar corazones enlazados;
aquellas duras piedras no son como los chopos del Duero.
Pero confié a las grietas cómplices mis angustias y mis penas,
esas penas penas de amor que tanto manchan
hasta que el amor se torna odio.
Y además quedan los incendios,
llama y brasa del corazón enamorado.
Cómo arderá la antigua catedral cuando mi odio sea fuego.
Cómo se destruirá mi huella en tu recuerdo
como tiempo traicionado, amante esquiva.
Tantas catedrales calcinadas, tantos amores vulnerados...
Ilust.: Incendio del Parlamento de Londres.
J.M.W. Turner
He dejado mi huella en el muro antiguo,
una huella densa y profunda como el latido
de mi corazón doliente.
El muro de una catedral roída por el dolor de los hombres,
hecha de tiempo y de líquenes parduzcos;
allí mi corazón acompasó su latir al tuyo.
No pude escribir nombres o fechas
ni dibujar corazones enlazados;
aquellas duras piedras no son como los chopos del Duero.
Pero confié a las grietas cómplices mis angustias y mis penas,
esas penas penas de amor que tanto manchan
hasta que el amor se torna odio.
Y además quedan los incendios,
llama y brasa del corazón enamorado.
Cómo arderá la antigua catedral cuando mi odio sea fuego.
Cómo se destruirá mi huella en tu recuerdo
como tiempo traicionado, amante esquiva.
Tantas catedrales calcinadas, tantos amores vulnerados...
Ilust.: Incendio del Parlamento de Londres.
J.M.W. Turner
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