jorge luis murillo
Poeta fiel al portal
LAS CUENCAS VACIAS
Grandes espacios de llanto
nublan tus ojos serenos,
y en el cuenco de las lágrimas
se muere ahogada una pena.
Dolor de la desventura con que
se enfrentan los días,
mascando el polvo ermitaño
que se queda en el camino.
En fuga se filtra el sol
perdiéndose en las laderas,
cargando sus últimos rayos
con sombras enardecidas.
Que llegan como una tromba
o como una fugitiva,
a yacer cerca del huerto
donde se duerme la encina.
Con figuras abisales
el suelo ve reflejado,
las ramas como demonios
que permanecen activos.
El subconsciente en su alerta,
es vigía entre los sueños,
que liberados embisten
los resquicios de la mente.
Una mueca se libera
de la macabra sonrisa,
que con las cuencas vacías
me dicen que ya estoy muerto.
Grandes espacios de llanto
nublan tus ojos serenos,
y en el cuenco de las lágrimas
se muere ahogada una pena.
Dolor de la desventura con que
se enfrentan los días,
mascando el polvo ermitaño
que se queda en el camino.
En fuga se filtra el sol
perdiéndose en las laderas,
cargando sus últimos rayos
con sombras enardecidas.
Que llegan como una tromba
o como una fugitiva,
a yacer cerca del huerto
donde se duerme la encina.
Con figuras abisales
el suelo ve reflejado,
las ramas como demonios
que permanecen activos.
El subconsciente en su alerta,
es vigía entre los sueños,
que liberados embisten
los resquicios de la mente.
Una mueca se libera
de la macabra sonrisa,
que con las cuencas vacías
me dicen que ya estoy muerto.