palabras
Poeta adicto al portal
Son dos alforjas a mis costales
la del futuro, la del pasado,
las dos clavadas como puñales,
duelen si marcho, duelen parado.
Una, encendida, mientras camina
quema la vida y espolvorea
carbón al saco de su vecina
como ceniza en la chimenea.
Todo se vuelve amargo y oscuro
cuando el pasado la alforja llena,
el contrapeso se hace muy duro,
hasta en el cielo el sol se envenena.
Fatuo horizonte, inconsistente,
todo entre el humo se desvanece,
negro futuro, negro presente
y en la negrura el tiempo anochece.
Así camino, con mi cintura
rota del tiempo de carga fútil,
marca en mi alma su quemadura
próximo el orco, destino inútil.
Roto el costado cargo el pasado
con tal vehemencia que me consume,
en poco tiempo me habrá parado,
ya mi cabeza el final asume.
la del futuro, la del pasado,
las dos clavadas como puñales,
duelen si marcho, duelen parado.
Una, encendida, mientras camina
quema la vida y espolvorea
carbón al saco de su vecina
como ceniza en la chimenea.
Todo se vuelve amargo y oscuro
cuando el pasado la alforja llena,
el contrapeso se hace muy duro,
hasta en el cielo el sol se envenena.
Fatuo horizonte, inconsistente,
todo entre el humo se desvanece,
negro futuro, negro presente
y en la negrura el tiempo anochece.
Así camino, con mi cintura
rota del tiempo de carga fútil,
marca en mi alma su quemadura
próximo el orco, destino inútil.
Roto el costado cargo el pasado
con tal vehemencia que me consume,
en poco tiempo me habrá parado,
ya mi cabeza el final asume.
Última edición: