Felipe Antonio Santorelli
Poeta que considera el portal su segunda casa
Ya te espero en las esquinas del silencio
donde callan su dolor falsos amores
donde callan su entusiasmo los fragores
de caricias y de aplausos que presencio.
Y te espero mientras hilan los minutos
el eterno tegumento acompasado
de un tejido cuya urdimbre si ha logrado
enredar mi corazón con sus astutos
sentimientos de ternura y gracia plena.
Y si aguardo mientras sufro de esta pena
tal vez sea porque pienso mucho en ti,
en el día prodigioso en que te vi
recostada a las pasiones del futuro.
Lo que queda finalmente es este muro
de pesares y de pleitos como bloques
y el sigilo de miradas con retoques.
Las miradas silenciosas del ausente
que se esconde, temeroso, entre la gente.
y el disgusto prevenido y solitario
de los peces en el fondo de un acuario.
donde callan su dolor falsos amores
donde callan su entusiasmo los fragores
de caricias y de aplausos que presencio.
Y te espero mientras hilan los minutos
el eterno tegumento acompasado
de un tejido cuya urdimbre si ha logrado
enredar mi corazón con sus astutos
sentimientos de ternura y gracia plena.
Y si aguardo mientras sufro de esta pena
tal vez sea porque pienso mucho en ti,
en el día prodigioso en que te vi
recostada a las pasiones del futuro.
Lo que queda finalmente es este muro
de pesares y de pleitos como bloques
y el sigilo de miradas con retoques.
Las miradas silenciosas del ausente
que se esconde, temeroso, entre la gente.
y el disgusto prevenido y solitario
de los peces en el fondo de un acuario.