TERRIN
Poeta que considera el portal su segunda casa
Llueve fuego al calor del mediodía,
estrépito de proyectiles crepitan
por entre el galimatías
de las aflicciones que se olvidan
-en destacados días-
envueltos en color y música,
belleza, detonación y vida.
Soniquete de explosiones consentidas
al amparo de las más nobles intenciones
retumban en el cielo y bajo el suelo
postergando la vuelta a la monotonía
-guarecida entre la lumbre y la pólvora-
por la fiesta del ágata de fuego.
No pretendamos calar más allá
de la conciencia de las cosas, la rutina
detenida en los albores del tiempo
por una tradición que nos aglutina
como semejantes y como pueblo
alrededor de la madre música,
el estruendo y su fuego.
Tambor, bombo y platillos
resuenan por las calles de Valencía
en días de marzo adormecidos
por la composición y algarabía.
¡Suenan estallidos
al calor del mediodía!
Hay que estar en Valencia
al calor del mediodía para oler
y saborear la pólvora y el ruido que
envuelven los monumentos falleros.
al calor del mediodía para oler
y saborear la pólvora y el ruido que
envuelven los monumentos falleros.
Manuel Moral Terrín