GLAVIANA
Poeta que considera el portal su segunda casa
Era una mañana de Septiembre con un radiante sol y una temperatura de unos 19°, por cierto muy agradable. Y Joaquina se dispuso a ir caminando hacia la pradera, en busca de hierbas aromáticas, que acostumbraba a secar y luego comercializar en almacenes de ramos generales, que estaban ubicados en derredor. Una vez en medio de la pradera, comenzó a cortar las hierbas que reconocía (orégano, perejil, cilantro...) cuando de pronto vio a unos metros (en un lugar, en donde siempre crecian hierbas), que se había formado un jardín. Había en este, unas flores pequeñas, color violeta brillante, en distintos matices, y con un aroma a frutas maceradas. A pesar de su sorpresa, y de no encontrar explicación, al cómo aparecieron estas ahí, cortó de estas, y las introdujo en una bolsa. Y viendo que ya era bastante pesado lo que debería llevar consigo en su regreso a su casa, cerró las bolsas, y emprendió su recorrido. Una vez en su hogar, abrió las bolsas, y comenzó a preparar las hierbas para secarlas al sol, Y a las flores las pondría en jarrones, decorando su cocina, pero, al mirar sus manos, advirtió que estaban increíblemente suaves y rejuvenecidas. Joaquina, conocía perfectamente el resto de las hierbas que había recogido, lo único desconocido, eran las pequeñas y aromáticas florecillas. Fue entonces, que pensó que alguna explicación debería haber para este maravilloso fenómeno. Decidió ir nuevamente hacia la pradera, provista de herramientas para hacer un pozo en donde estas nacían. Una vez ahí, comenzó a cavar, y al instante su sorpresa fue mayor aún, al ver que entre las florecillas brotaba un líquido acuoso, y que su pala, perdía el herrumbre. Fue entonces que tomó conciencia Joaquina, del poder que tenía entre sus manos, sin querer había descubierto un elixir, capáz de restaurar todo lo que entrara en contacto con este.
El paso siguiente que Joaquina daría, sería hacerse una pequeña y precaria vivienda, en la pradera, y cercar todo el jardín de florecillas aromáticas. Luego, se pondría en contacto con representantes de un importante laboratorio, para que se ocupen de analizar el elixir, y comercializarlo para todo el mundo, pero, cuando regresó a la pradera, en donde crecían las hierbas aromáticas, sólo había cizaña, Y donde moraban las florecillas aromáticas, ya nada había, y del elixir, ni rastro quedaba... y ahí con profunda desazón, comprendió Joaquina que hay cosas que son inexplicables, y lo que fácilmente aparece, también así se puede esfumar.
El paso siguiente que Joaquina daría, sería hacerse una pequeña y precaria vivienda, en la pradera, y cercar todo el jardín de florecillas aromáticas. Luego, se pondría en contacto con representantes de un importante laboratorio, para que se ocupen de analizar el elixir, y comercializarlo para todo el mundo, pero, cuando regresó a la pradera, en donde crecían las hierbas aromáticas, sólo había cizaña, Y donde moraban las florecillas aromáticas, ya nada había, y del elixir, ni rastro quedaba... y ahí con profunda desazón, comprendió Joaquina que hay cosas que son inexplicables, y lo que fácilmente aparece, también así se puede esfumar.
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