Polver
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Las gardenias liberan su fragancia
Mil noches con todas sus estrellas como ejército,
no podrán alejarme del calor de tu mano,
ni todos los océanos agitándose furiosos
me podrán arrancar de tus labios.
Aun el universo con todo su furor infinito
esperará nuestra última mirada
y el tiempo nos regalara la eternidad
en un instante.
No habrá momento, ni dolor, ni amargura
que pueda separarnos, ni noche tan obscura,
o miedo tan grande que aleje tu corazón del mío.
No existe magia volando con el viento
o ilusión atravesando el firmamento
que pueda apagar el fuego de nuestro idilio.
Se apagara el sol y la luna y las estrellas
mas este amor, libre arde entre
las sombras y el vacío.
Podrán las fuerzas, pasadas y futuras
estrujar con punzadas feroces nuestros cuerpos,
pero nunca podrán las penas pasadas,
ni las angustias venideras, extinguir el encanto
de tu alma y la mía fundiéndose en el calor de un beso.
Y aun podrán esfumarse el bien y el mal
y todos los mundos imaginados, existentes e inexistentes,
pero nunca morirá este amor.
Y podrá el vacío insondable apagar la luz de nuestro cielo,
y la soledad azotar el corazón enfermo,
mas nunca mis labios te dirán adiós,
ni mi pecho dejara de latir por vos.
Mil noches con todas sus estrellas como ejército,
no podrán alejarme del calor de tu mano,
ni todos los océanos agitándose furiosos
me podrán arrancar de tus labios.
Aun el universo con todo su furor infinito
esperará nuestra última mirada
y el tiempo nos regalara la eternidad
en un instante.
No habrá momento, ni dolor, ni amargura
que pueda separarnos, ni noche tan obscura,
o miedo tan grande que aleje tu corazón del mío.
No existe magia volando con el viento
o ilusión atravesando el firmamento
que pueda apagar el fuego de nuestro idilio.
Se apagara el sol y la luna y las estrellas
mas este amor, libre arde entre
las sombras y el vacío.
Podrán las fuerzas, pasadas y futuras
estrujar con punzadas feroces nuestros cuerpos,
pero nunca podrán las penas pasadas,
ni las angustias venideras, extinguir el encanto
de tu alma y la mía fundiéndose en el calor de un beso.
Y aun podrán esfumarse el bien y el mal
y todos los mundos imaginados, existentes e inexistentes,
pero nunca morirá este amor.
Y podrá el vacío insondable apagar la luz de nuestro cielo,
y la soledad azotar el corazón enfermo,
mas nunca mis labios te dirán adiós,
ni mi pecho dejara de latir por vos.