BeatriceAurea
Poeta recién llegado
Cuando impone su yugo la indulgencia
y borra todo rastro de certeza
queda sustituida la tristeza
por la ilusión que la razón silencia.
Prescribe entonces la fatal sentencia
que en la puerta infernal desdicha reza,
se precia del milagro su rareza
y se ruega en el mundo su existencia.
¡Recibe, Sino, ortigas en tu altar
si mis promesas nadie las recuerda
tejido habiendo el curso del azar!
Cuerda al oro y a mi tobillo cuerda,
gustosa el fin hallar podré en el mar
piérdase mi esperanza o no se pierda.
y borra todo rastro de certeza
queda sustituida la tristeza
por la ilusión que la razón silencia.
Prescribe entonces la fatal sentencia
que en la puerta infernal desdicha reza,
se precia del milagro su rareza
y se ruega en el mundo su existencia.
¡Recibe, Sino, ortigas en tu altar
si mis promesas nadie las recuerda
tejido habiendo el curso del azar!
Cuerda al oro y a mi tobillo cuerda,
gustosa el fin hallar podré en el mar
piérdase mi esperanza o no se pierda.