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Las hebras del amor (romance)

Doblezero

Poeta adicto al portal


LAS HEBRAS DEL AMOR

En un lugar bajo el monte
yo conocí a mi princesa,
el pueblo era muy pequeño
en su plaza hubo verbena
y en medio de la algazara
me conquistó la silueta
blanca como una paloma
con sus ojos de muñeca.
Yo le dije: "eres divina"
mientras bajamos la cuesta
y al pasar las diez farolas
relumbró la luna llena,
se atemperaban las voces
y relucieron las eras.

Los márgenes de lavanda
tanteaban las estrellas,
el aire trenzó alhelíes
de su brillo en la melena
y al parar junto al camino
fue de intimidad la sierra,
bramó a lo lejos el ciervo
y despertó mi eros cerca.
Yo susurraba a su oído
mil volcanes, mil hogueras
¡qué ojos claros!, ¡qué piel suave!
prendado de su belleza.

Por encima de las copas
vertía la cristalera
pájaros de luz y estaño
para volar en sus piernas,
sus manos fueron al pecho
sin rubores y dispuesta
mientras el tul de la noche
cubría la blanca seda
de unas magnolias que el viento
desplegó en la piel secreta
de un escote que brillaba
como las manzanas frescas.

¡Qué mercurio ajetreado!
del río en su torrentera,
se habían roto en su cauce
fragmentos de luna nueva
y el murmullo de sus aguas
cual celosas castañuelas
hurtaba al viento las voces
de la fiesta de la aldea
mientras una celosía
de romeros y hierbabuena
ocultaba un lecho donde
el amor dio rienda suelta.
Un jadeo último y sordo
nos acostó en la maleza
y el dulce brizar del sueño
la hacía su prisionera.

Yo ahora la miro absorto
de corazones y arena
y un amor profundo crece
allá donde el alma reina.

Duerme mi chica en el campo
con enmarañadas trenzas
y una aureola en su torso
de recién quemada hoguera.

Yo a ella la amo despierto
de efervescentes secuelas
y en esta orilla los juncos
despeinan sus cabelleras
deslizando en el relente
partículas de canela.

Nace un ensueño en mis ojos
la noche pierde sus prendas
y ese azulón pasajero
vuelve a vestir las vergüenzas.
La aurora salta los montes
y en los arroyos aumenta
para exhalar en su cuerpo
doradas iridiscencias.
Maduras de paz circulan
nubes redondas y espesas
y un labrador mañanero
bruñe un ramal de la acequia.

Despabiladas avispas
de flor en flor aletean
y el rocío azul relame
de dos en dos las cerezas.
Espigas verdes clavadas
entre la ropa confiesan
secretos incandescentes
y altas pasiones abiertas.

¡Como gruñe el campanario!
de la torre de la iglesia
¡qué girasoles!, ¡qué prunas!
engalanando las huertas,
se funden dos corazones,
canta que canta la sierra
y una alborada de gallos
a lo lejos cacarea.

Autor: Doblezero

 
Última edición:

LAS HEBRAS DEL AMOR

En un lugar bajo el monte
yo conocí a mi princesa,
el pueblo era muy pequeño,
en su plaza hubo verbena
y en medio de la algazara
me conquistó la silueta
blanca como una paloma
con sus ojos de muñeca.
Yo le dije: "eres preciosa"
mientras bajamos la cuesta
y al pasar las diez farolas
relumbró la luna llena,
se atemperaban las voces
y relucieron las eras.

Los márgenes de lavanda
tanteaban las estrellas,
el aire trenzó alhelíes
de su brillo en la melena
y al parar junto al camino
fue de intimidad la sierra,
bramó a lo lejos el ciervo
y despertó mi eros cerca.
Yo susurraba a su oído
mil volcanes, mil hogueras
¡qué ojos claros!, ¡qué piel suave!
prendado de su belleza.

Por encima de las copas
vertía la cristalera
pájaros de luz y estaño
para volar en sus piernas,
sus manos fueron al pecho
sin rubores y dispuesta
mientras el tul de la noche
cubría la blanca seda
de unas magnolias que el viento
desplegó en la piel secreta
de un escote que brillaba
como las manzanas frescas.

¡Qué mercurio ajetreado!
del río en su torrentera,
se habían roto en su cauce
las lunas de primavera
y el murmullo de sus aguas
cual celosas castañuelas
hurtaba al viento las voces
de la fiesta de la aldea
mientras una celosía
de romeros y hierbabuena
ocultaba un lecho donde
el amor dio rienda suelta.
Un jadeo último y sordo
nos acostó en la maleza
y el dulce brizar del sueño
la hacía su prisionera.

Yo ahora la miro envuelto
de corazones y arena
y un amor profundo crece
allá donde el alma reina.

Duerme mi chica en el huerto
con enmarañadas trenzas
y una aureola en su torso
de recién quemada hoguera.

Nace un ensueño en mis ojos,
la noche pierde sus prendas
y ese azulón pasajero
vuelve a vestir las vergüenzas,
ocho campanas se endulzan
y se amargan las almendras,
ocho copos de la escarcha
navegando en las cerezas,
espigas verdes clavadas
entre la ropa confiesan
secretos de luna en llamas
y altas pasiones abiertas.

¡Como gruñe el campanario!
de la torre de la iglesia
¡qué girasoles!, ¡qué prunas!
engalanando las huertas,
se funden dos corazones,
canta que canta la sierra
y una alborada de gallos
a lo lejos cacarea.

Autor: Doblezero

Qué grandioso romance nos compartes, muy sobrio y de valiosas imágenes, grato leerte
 
Nace un ensueño en mis ojos,
la noche pierde sus prendas
y ese azulón pasajero
vuelve a vestir las vergüenzas,
ocho campanas se endulzan
y se amargan las almendras,
Simplemente magnífico!!! Cada verso es un viaje al centro del romanticismo donde las metáforas son el sendero que nos llevan hasta allí. ¡Exquisito romance! Un placer disfrutar de su maravillosa poesía, Doblezero, reciba la más cálida felicitación y saludo.
 
Muy bonito el romance que nos regalas, bastante romántico con bellas imágenes. No es muy recomendable el tener asonancias tan cercanas en los versos impares, como en la primera estrofa.
Un abrazo.

Muchas gracias por su atenta lectura estimado Felipe.

Este poema lo escribí para mi mujer, se lo regalé hace años y pese a que modificarlo me cuesta pues quisiera conservarlo en su originalidad atendiendo a que usted es un moderador enseñante y eso debo respetarlo así como debo respetar la sugerencia que me indica he introducido un pequeño cambio para ajustarme a lo que la poética clásica precisa.

Lo que cuenta el romance ocurrió, eliminando el lirismo, tal cual. Yo dije que era preciosa pero vamos a dejarlo en divina que creo que no difiere en demasía y con ello espero atender su sugerencia.

Dicho esto quisiera agracederle sinceramente su consejo estimado Felipe.

Abrazos.
 
Última edición:
Muy bonito el romance que nos regalas, bastante romántico con bellas imágenes. No es muy recomendable el tener asonancias tan cercanas en los versos impares, como en la primera estrofa.
Un abrazo.

Disculpe Felipe, olvidé solicitarle si tiene a bien una relectura para comprobar si lo encuentra adecuado con este pequeño cambio. Sería para mi muy importante tener su aprobación.

Gracias de nuevo.
 
Simplemente magnífico!!! Cada verso es un viaje al centro del romanticismo donde las metáforas son el sendero que nos llevan hasta allí. ¡Exquisito romance! Un placer disfrutar de su maravillosa poesía, Doblezero, reciba la más cálida felicitación y saludo.

Wow.. estimado Daniel tu comentario me llena de orgullo. Te doy las gracias por dedicar tan fantásticas palabras a este romance.

Un fuerte abrazo amigo.
 
Última edición:

LAS HEBRAS DEL AMOR

En un lugar bajo el monte
yo conocí a mi princesa,
el pueblo era muy pequeño,
en su plaza hubo verbena
y en medio de la algazara
me conquistó la silueta
blanca como una paloma
con sus ojos de muñeca.
Yo le dije: "eres divina"
mientras bajamos la cuesta
y al pasar las diez farolas
relumbró la luna llena,
se atemperaban las voces
y relucieron las eras.

Los márgenes de lavanda
tanteaban las estrellas,
el aire trenzó alhelíes
de su brillo en la melena
y al parar junto al camino
fue de intimidad la sierra,
bramó a lo lejos el ciervo
y despertó mi eros cerca.
Yo susurraba a su oído
mil volcanes, mil hogueras
¡qué ojos claros!, ¡qué piel suave!
prendado de su belleza.

Por encima de las copas
vertía la cristalera
pájaros de luz y estaño
para volar en sus piernas,
sus manos fueron al pecho
sin rubores y dispuesta
mientras el tul de la noche
cubría la blanca seda
de unas magnolias que el viento
desplegó en la piel secreta
de un escote que brillaba
como las manzanas frescas.

¡Qué mercurio ajetreado!
del río en su torrentera,
se habían roto en su cauce
las lunas de primavera
y el murmullo de sus aguas
cual celosas castañuelas
hurtaba al viento las voces
de la fiesta de la aldea
mientras una celosía
de romeros y hierbabuena
ocultaba un lecho donde
el amor dio rienda suelta.
Un jadeo último y sordo
nos acostó en la maleza
y el dulce brizar del sueño
la hacía su prisionera.

Yo ahora la miro envuelto
de corazones y arena
y un amor profundo crece
allá donde el alma reina.

Duerme mi chica en el huerto
con enmarañadas trenzas
y una aureola en su torso
de recién quemada hoguera.

Nace un ensueño en mis ojos,
la noche pierde sus prendas
y ese azulón pasajero
vuelve a vestir las vergüenzas,
ocho campanas se endulzan
y se amargan las almendras,
ocho copos de la escarcha
navegando en las cerezas,
espigas verdes clavadas
entre la ropa confiesan
secretos de luna en llamas
y altas pasiones abiertas.

¡Como gruñe el campanario!
de la torre de la iglesia
¡qué girasoles!, ¡qué prunas!
engalanando las huertas,
se funden dos corazones,
canta que canta la sierra
y una alborada de gallos
a lo lejos cacarea.

Autor: Doblezero

excelente romance al estilo de Lorca tiene ritmo y como se dice acá sabrosura, buen cortejo y excelente manejo de esa historia de amor...

saludos
 

LAS HEBRAS DEL AMOR

En un lugar bajo el monte
yo conocí a mi princesa,
el pueblo era muy pequeño,
en su plaza hubo verbena
y en medio de la algazara
me conquistó la silueta
blanca como una paloma
con sus ojos de muñeca.
Yo le dije: "eres preciosa"
mientras bajamos la cuesta
y al pasar los diez faroles
relumbró la luna llena,
se atemperaban las voces
y relucieron las eras.

Los márgenes de lavanda
tanteaban las estrellas,
el aire trenzó alhelíes
de su brillo en la melena
y al parar junto al camino
fue de intimidad la sierra,
bramó a lo lejos el ciervo
y despertó mi eros cerca.
Yo susurraba a su oído
mil volcanes, mil hogueras
¡qué ojos claros!, ¡qué piel suave!
prendado de su belleza.

Por encima de las copas
vertía la cristalera
pájaros de luz y estaño
para volar en sus piernas,
sus manos fueron al pecho
sin rubores y dispuesta
mientras el tul de la noche
cubría la blanca seda
de unas magnolias que el viento
desplegó en la piel secreta
de un escote que brillaba
como las manzanas frescas.

¡Qué mercurio ajetreado!
del río en su torrentera,
se habían roto en su cauce
las lunas de primavera
y el murmullo de sus aguas
cual celosas castañuelas
hurtaba al viento las voces
de la fiesta de la aldea
mientras una celosía
de romeros y hierbabuena
ocultaba un lecho donde
el amor dio rienda suelta.
Un jadeo último y sordo
nos acostó en la maleza
y el dulce brizar del sueño
la hacía su prisionera.

Yo ahora la miro envuelto
de corazones y arena
y un amor profundo crece
allá donde el alma reina.

Duerme mi chica en el huerto
con enmarañadas trenzas
y una aureola en su torso
de recién quemada hoguera.

Nace un ensueño en mis ojos,
la noche pierde sus prendas
y ese azulón pasajero
vuelve a vestir las vergüenzas,
ocho campanas se endulzan
y se amargan las almendras,
ocho copos de la escarcha
navegando en las cerezas,
espigas verdes clavadas
entre la ropa confiesan
secretos de luna en llamas
y altas pasiones abiertas.

¡Como gruñe el campanario!
de la torre de la iglesia
¡qué girasoles!, ¡qué prunas!
engalanando las huertas,
se funden dos corazones,
canta que canta la sierra
y una alborada de gallos
a lo lejos cacarea.

Autor: Doblezero

Elegantísimo romance, estimado compañero. ¡Qué asonancias más hermosas! Este es un poema para recitar. Insisto, todo un placer el hallazgo de tu obra.
Un afectuoso abrazo.
Salvador.
 
Elegantísimo romance, estimado compañero. ¡Qué asonancias más hermosas! Este es un poema para recitar. Insisto, todo un placer el hallazgo de tu obra.
Un afectuoso abrazo.
Salvador.

Vaya estimado Lesmo es todo un halago recibir el comentario que le dedicas este romance y especialmente a este porque lo escribí con mucho cariño. Digamos que es de esos poemas que muy de vez en cuando se escriben desde la necesidad, y no solo por el simple gusto por la poesía sino por algo interior y más verdadero.

Muchas gracias compañero.
 
Un bonito romance, estimado. Veo, sin embargo, ciertas anomalías en los tiempos verbales; sospecho que eres conciente de ellas y las toleras por necesidades métricas. Es cierto que este tipo de anomalías se ve con frecuencia en los romances viejos, no creo que puedan considerarse «licencias» propias del género. Te señalaré en la cita las que veo.

abrazo
j.

LAS HEBRAS DEL AMOR

En un lugar bajo el monte
yo conocí a mi princesa,
el pueblo era muy pequeño,
en su plaza hubo verbena
y en medio de la algazara
me conquistó la silueta
blanca como una paloma
con sus ojos de muñeca.
Yo le dije: "eres preciosa"
mientras bajamos la cuesta (bajábamos)
y al pasar los diez faroles
relumbró la luna llena,
se atemperaban las voces
y relucieron las eras. (relucían)

Los márgenes de lavanda
tanteaban las estrellas,
el aire trenzó alhelíes
de su brillo en la melena
y al parar junto al camino
fue de intimidad la sierra,
bramó a lo lejos el ciervo
y despertó mi eros cerca.
Yo susurraba a su oído
mil volcanes, mil hogueras
¡qué ojos claros!, ¡qué piel suave!
prendado de su belleza.

Por encima de las copas
vertía la cristalera
pájaros de luz y estaño
para volar en sus piernas,
sus manos fueron al pecho
sin rubores y dispuesta
mientras el tul de la noche
cubría la blanca seda
de unas magnolias que el viento
desplegó en la piel secreta
de un escote que brillaba
como las manzanas frescas.

¡Qué mercurio ajetreado!
del río en su torrentera,
se habían roto en su cauce
las lunas de primavera
y el murmullo de sus aguas
cual celosas castañuelas
hurtaba al viento las voces
de la fiesta de la aldea
mientras una celosía
de romeros y hierbabuena
ocultaba un lecho donde
el amor dio rienda suelta.
Un jadeo último y sordo
nos acostó en la maleza
y el dulce brizar del sueño
la hacía su prisionera.

Yo ahora la miro envuelto
de corazones y arena
y un amor profundo crece
allá donde el alma reina.

Duerme mi chica en el huerto
con enmarañadas trenzas
y una aureola en su torso
de recién quemada hoguera.

Nace un ensueño en mis ojos,
la noche pierde sus prendas
y ese azulón pasajero
vuelve a vestir las vergüenzas,
ocho campanas se endulzan
y se amargan las almendras,
ocho copos de la escarcha
navegando en las cerezas,
espigas verdes clavadas
entre la ropa confiesan
secretos de luna en llamas
y altas pasiones abiertas.

¡Como gruñe el campanario!
de la torre de la iglesia
¡qué girasoles!, ¡qué prunas!
engalanando las huertas,
se funden dos corazones,
canta que canta la sierra
y una alborada de gallos
a lo lejos cacarea.

Autor: Doblezero

 
Un bonito romance, estimado. Veo, sin embargo, ciertas anomalías en los tiempos verbales; sospecho que eres conciente de ellas y las toleras por necesidades métricas. Es cierto que este tipo de anomalías se ve con frecuencia en los romances viejos, no creo que puedan considerarse «licencias» propias del género. Te señalaré en la cita las que veo.

abrazo
j.

Gracias estimado Musador por dedicar su tiempo y buen ojo a este romance.
Valga decir ante todo que la crítica la acepto con buen talante y la atiendo con gran interés y dicho esto no tengo otra más que aceptar que existen algunas diferencias en los tiempos verbales, no solo en las dos que me indica, también en otras partes del poema pero convendrá conmigo que los contrastes entre el pretérito imperfecto y el perfecto simple son tan sutiles que no creo necesario o imprescindible cuadricular lo escrito, de modo que me voy a dar esa pequeña libertad, digamos, poética.

Un fuerte abrazo.
 

LAS HEBRAS DEL AMOR

En un lugar bajo el monte
yo conocí a mi princesa,
el pueblo era muy pequeño,
en su plaza hubo verbena
y en medio de la algazara
me conquistó la silueta
blanca como una paloma
con sus ojos de muñeca.
Yo le dije: "eres preciosa"
mientras bajamos la cuesta
y al pasar los diez faroles
relumbró la luna llena,
se atemperaban las voces
y relucieron las eras.

Los márgenes de lavanda
tanteaban las estrellas,
el aire trenzó alhelíes
de su brillo en la melena
y al parar junto al camino
fue de intimidad la sierra,
bramó a lo lejos el ciervo
y despertó mi eros cerca.
Yo susurraba a su oído
mil volcanes, mil hogueras
¡qué ojos claros!, ¡qué piel suave!
prendado de su belleza.

Por encima de las copas
vertía la cristalera
pájaros de luz y estaño
para volar en sus piernas,
sus manos fueron al pecho
sin rubores y dispuesta
mientras el tul de la noche
cubría la blanca seda
de unas magnolias que el viento
desplegó en la piel secreta
de un escote que brillaba
como las manzanas frescas.

¡Qué mercurio ajetreado!
del río en su torrentera,
se habían roto en su cauce
las lunas de primavera
y el murmullo de sus aguas
cual celosas castañuelas
hurtaba al viento las voces
de la fiesta de la aldea
mientras una celosía
de romeros y hierbabuena
ocultaba un lecho donde
el amor dio rienda suelta.
Un jadeo último y sordo
nos acostó en la maleza
y el dulce brizar del sueño
la hacía su prisionera.

Yo ahora la miro envuelto
de corazones y arena
y un amor profundo crece
allá donde el alma reina.

Duerme mi chica en el huerto
con enmarañadas trenzas
y una aureola en su torso
de recién quemada hoguera.

Nace un ensueño en mis ojos,
la noche pierde sus prendas
y ese azulón pasajero
vuelve a vestir las vergüenzas,
ocho campanas se endulzan
y se amargan las almendras,
ocho copos de la escarcha
navegando en las cerezas,
espigas verdes clavadas
entre la ropa confiesan
secretos de luna en llamas
y altas pasiones abiertas.

¡Como gruñe el campanario!
de la torre de la iglesia
¡qué girasoles!, ¡qué prunas!
engalanando las huertas,
se funden dos corazones,
canta que canta la sierra
y una alborada de gallos
a lo lejos cacarea.

Autor: Doblezero

Qué bello este romance, tiene una atmósfera romántica y una intimidad amorosa que complace de principio a fin, un gusto leerte. Saludos cordiales.
 
Qué bello este romance, tiene una atmósfera romántica y una intimidad amorosa que complace de principio a fin, un gusto leerte. Saludos cordiales.

Muchas gracias Nancysant, celebro que te haya gustado este romance, no sé si bello, romántico e íntimo (espero que sí jejeje) pero desde luego que escrito con mucho cariño.

Abrazos
 
El romance es de premio, querido Doblezero, en el sentido que su carga lírica, apoyada en la sencillez, la cercanía, la autenticidad y la emoción, lo ponen muy por encima de otras propuestas. El romance, en otras circunstancias, no habría por qué tocarlo, porque todos los autores incluyen asonancias en los versos impares y en los romances de todas las épocas ha habido consonancias entre versos pares sucesivos. Pero aquí estás en clásica competitiva y lo has publicado en este foro por algún motivo. Si quieres ganarlo en esta entrega (y tienes todos los números en mi poco humilde opinión, jeje) deberás ponerte 'técnico' contigo mismo y pasar a modo 'terminator' para eliminar las asonancias sucesivas de los versos impares y las consonancias sucesivas de los versos pares ¿Te indico algunas? Estoy seguro que tú solito las ves, pero por si las moscas, te digo que 'faroles' y 'voces' asuenan y uno de los dos tienes que cambiarlo (por candiles, por señales). 'Torrentera' y 'primavera' también riman sucesivamente y eso es consonante. Alguna tendrás que sacrificar. Ten en cuenta que este concurso premia la excelencia métrica y entre los excelsos, se elige al de más calidad. Te falta un pasito para la excelencia ¿Te atreverás a darlo o te buscarás otra excusa?
Un saludo


Mi estimado Miquel, como doy por sentado que ya has visto mis anteriores respuestas a compañeros que me han sugerido ciertos cambios sabrás que ni me incomoda y menos me disgusta (tampoco digo que me excite, entiendeme jejeje), pero mantengo la humildad y buena disposición ante la crítica. Dicho esto, al toro:

Sobra decirte que te agradezco sinceramente todo el contenido de tu comentario, tanto de los elogios como de las sugerencias en torno a las asonancias impares y las consonancias pares, pero si con algo me has "ganao" ha sido con ese buen sarcasmo (..en mi poco humilde opinión..) jajajaja. Y cuando he leído lo de "modo terminator" me has dado la estocada jajajaj.. que cabrón.

Voy a darle unas vueltas y hacer unos cambios. ¡Ojo!, de verdad que me cuesta hacerlos, que me gusta el romance tal y como lo escribí pero por lo irrefutable de tu razonamiento y sobre todo por esos detalles que acabo de comentarte me pongo a ello.

Gràcies Miquel.
 
El romance es de premio, querido Doblezero, en el sentido que su carga lírica, apoyada en la sencillez, la cercanía, la autenticidad y la emoción, lo ponen muy por encima de otras propuestas. El romance, en otras circunstancias, no habría por qué tocarlo, porque todos los autores incluyen asonancias en los versos impares y en los romances de todas las épocas ha habido consonancias entre versos pares sucesivos. Pero aquí estás en clásica competitiva y lo has publicado en este foro por algún motivo. Si quieres ganarlo en esta entrega (y tienes todos los números en mi poco humilde opinión, jeje) deberás ponerte 'técnico' contigo mismo y pasar a modo 'terminator' para eliminar las asonancias sucesivas de los versos impares y las consonancias sucesivas de los versos pares ¿Te indico algunas? Estoy seguro que tú solito las ves, pero por si las moscas, te digo que 'faroles' y 'voces' asuenan y uno de los dos tienes que cambiarlo (por candiles, por señales). 'Torrentera' y 'primavera' también riman sucesivamente y eso es consonante. Alguna tendrás que sacrificar. Ten en cuenta que este concurso premia la excelencia métrica y entre los excelsos, se elige al de más calidad. Te falta un pasito para la excelencia ¿Te atreverás a darlo o te buscarás otra excusa?
Un saludo

Amic Miquel, acabo de hacer unos pequeños cambios para ajustar esas asonancias y consonancias. No obstante quizás le venga a dar un par de pincelas extra. Lo estoy revisando pero es que tengo en la puerta de mi casa una falla que la hacen una semana antes que el resto y los petardos me estan volviendo loco..bufff..

En fin. Gracias por deslizar tu buen ojo por este romance.
 
Mi estimado Miquel, como doy por sentado que ya has visto mis anteriores respuestas a compañeros que me han sugerido ciertos cambios sabrás que ni me incomoda y menos me disgusta (tampoco digo que me excite, entiendeme jejeje), pero mantengo la humildad y buena disposición ante la crítica. Dicho esto, al toro:

Sobra decirte que te agradezco sinceramente todo el contenido de tu comentario, tanto de los elogios como de las sugerencias en torno a las asonancias impares y las consonancias pares, pero si con algo me has "ganao" ha sido con ese buen sarcasmo (..en mi poco humilde opinión..) jajajaja. Y cuando he leído lo de "modo terminator" me has dado la estocada jajajaj.. que cabrón.

Voy a darle unas vueltas y hacer unos cambios. ¡Ojo!, de verdad que me cuesta hacerlos, que me gusta el romance tal y como lo escribí pero por lo irrefutable de tu razonamiento y sobre todo por esos detalles que acabo de comentarte me pongo a ello.

Gràcies Miquel.


Estimado Doblezzero estoy totalmente de acuerdo con las sugerencias que te hace Luis, y como el poema merece la pena, sería buena idea ponerse manos a la obra y hacer esas correcciones. Seguro que te alegrarás. Suerte.

Un cordial saludo.

Mouse
 
Me he permitido hacer una propuesta sin asonancias en las rimas, o con asonancias más lejana. Es solo par dar ideas.

En un lugar bajo el monte
yo conocí a mi princesa,
el pueblo era muy pequeño,
en su plaza hubo verbena
y en medio de la algazara
me conquistó la silueta
blanca como un mirlo blanco
con sus ojos de azucena.
Yo le dije: "eres divina"
mientras bajamos la cuesta
y al pasar las diez farolas
relumbró la luna llena,
se atemperaban las voces
y relucieron las eras.

Los márgenes de lavanda
tanteaban las estrellas,
el aire trenzó alhelíes
de su brillo en la melena
y al parar junto al camino
fue de intimidad la sierra,
bramó a lo lejos el ciervo
y despertó mi eros cerca.
Yo susurraba a su oído
mil volcanes, mil hogueras
¡qué ojos claros!, ¡qué piel suave!
prendado de su belleza.

Por encima de las copas
vertía la cristalera
pájaros de luz y estaño
para volar en sus piernas,
sus manos fueron al pecho
sin rubores y dispuesta
mientras el tul de la noche
cubría la blanca seda
de unas magnolias que junio
desplegó en la piel secreta
de un escote que brillaba
como las manzanas frescas.

¡Qué mercurio ajetreado!
del río en su torrentera,
se habían roto en su cauce
fragmentos de luna nueva
y el murmullo de sus aguas
cual celosas castañuelas
hurtaba al viento las bocas
de la fiesta de la aldea
mientras una celosía
de romeros y hierbabuena
ocultaba un lecho donde
el amor dio rienda suelta.
Un jadeo último y sordo
nos acostó en la maleza
y el dulce brizar del sueño
la hacía su prisionera.

Yo ahora la miro henchido
de corazones y arena
y un amor profundo crece
allá donde el alma reina.

Duerme mi chica en el huerto
con enmarañadas trenzas
y una aureola en su torso
de recién quemada hoguera.

Nace un ensueño en mis córneas,
la noche pierde sus prendas
y ese azulón pasajero
vuelve a vestir las vergüenzas,
ocho campanas se endulzan
y se amargan las almendras,
ocho copos de rocío
navegando en las cerezas,
espigas verdes prendidas
entre la ropa confiesan
secretos de luna en ciernes
y altas pasiones abiertas.

¡Como gruñe la espadaña
de la torre de la iglesia
¡qué girasoles!, ¡qué prunas!
engalanando las huertas,
se funden dos corazones,
canta que canta la sierra
y una alborada de gallos
a lo lejos cacarea.

Vaya Miquel, que grande eres, veo que te has puesto, desde tu incontestable buen oficio, ha trabajar con este romance cuya propuesta no puedo negar que me gusta y seguro que la métrica es perfecta. Eres un poeta y yo no, yo soy director de banco y por tanto de ti en esto no puedo más que aprender.

No obstante y agradeciendo con absoluta sinceridad el tiempo que estás dedicando a pulir estos versos y por ende a mostrarme el camino adecuado espero que respetes que ya venía yo con mi última modificación.

Voy a editar el romance y como me gusta mucho como me ha quedado mi decisión es colocarlo y de no pasar el filtro de poética competitiva no tendré ningún problema para solicitar que lo muevan a poética no competitiva o cualquier otro foro.

De necios sería negar que me gustaría tener una copita jejeje, pero si para ello he de publicar un poema que no es mío prefiero sin duda alguna mantener mi poema intacto porque mi premio es el sentimiento que recuerdo cuando lo leo.

Dicho esto, entiendeme, espero que te guste. Tu opinión, sabiendo de tu talla como poeta, me importa mucho.

Gracias paisano, un abrazo.

Pdt: no me machaques en demasía jajajaja.
 
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Estimado Doblezzero estoy totalmente de acuerdo con las sugerencias que te hace Luis, y como el poema merece la pena, sería buena idea ponerse manos a la obra y hacer esas correcciones. Seguro que te alegrarás. Suerte.

Un cordial saludo.

Mouse

Estimado amigo, este hombre (Miquel) escribe poesía en la lengua de mi tierra, Valencia, y eso para mi es un valor incalculable. Este hombre me merece mucho respeto y mucha admiración. En mi casa todos hablamos valenciano, es nuestra lengua natural, me enorgullece conocer a una persona que defiende con la mejor arma posible, la poesía, el valor cultural que supone una lengua riquísima como la mía. Por supuesto que he atendido sus sugerencias.

Gracias por pasar por aqui Byron.
 
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Estoy de acuerdo, sí señor. El poeta sabe lo que quiere comunicar. Eso que he puesto era solo para señalar las asonancias, no para mejorar el poema que encuentro precisamente insuperable. Y como dije desde un principio, asonancias en versos impares hay en los romances de los más grandes poetas. Abrazo.

Muchísimas gracias Miquel, es un honor este comentario respetuoso con mi decisión, excesivo en lo de "insuperable" pero voy a entender que te ha gustado y con eso ya me llenas de orgullo.

Tenias mucha razón en las asonancias que aparecian, tres seguidas con rima aa:

ocho copos de la escarcha aa
navegando en las cerezas,
espigas verdes clavadas aa
entre la ropa confiesan
secretos de luna en llamas aa
y altas pasiones abiertas.

Me ha gustado recibir tus indicaciones maestro.

Un fort abraç!
 

LAS HEBRAS DEL AMOR

En un lugar bajo el monte
yo conocí a mi princesa,
el pueblo era muy pequeño
en su plaza hubo verbena
y en medio de la algazara
me conquistó la silueta
blanca como una paloma
con sus ojos de muñeca.
Yo le dije: "eres divina"
mientras bajamos la cuesta
y al pasar las diez farolas
relumbró la luna llena,
se atemperaban las voces
y relucieron las eras.

Los márgenes de lavanda
tanteaban las estrellas,
el aire trenzó alhelíes
de su brillo en la melena
y al parar junto al camino
fue de intimidad la sierra,
bramó a lo lejos el ciervo
y despertó mi eros cerca.
Yo susurraba a su oído
mil volcanes, mil hogueras
¡qué ojos claros!, ¡qué piel suave!
prendado de su belleza.

Por encima de las copas
vertía la cristalera
pájaros de luz y estaño
para volar en sus piernas,
sus manos fueron al pecho
sin rubores y dispuesta
mientras el tul de la noche
cubría la blanca seda
de unas magnolias que el viento
desplegó en la piel secreta
de un escote que brillaba
como las manzanas frescas.

¡Qué mercurio ajetreado!
del río en su torrentera,
se habían roto en su cauce
fragmentos de luna nueva
y el murmullo de sus aguas
cual celosas castañuelas
hurtaba al viento las voces
de la fiesta de la aldea
mientras una celosía
de romeros y hierbabuena
ocultaba un lecho donde
el amor dio rienda suelta.
Un jadeo último y sordo
nos acostó en la maleza
y el dulce brizar del sueño
la hacía su prisionera.

Yo ahora la miro absorto
de corazones y arena
y un amor profundo crece
allá donde el alma reina.

Duerme mi chica en el campo
con enmarañadas trenzas
y una aureola en su torso
de recién quemada hoguera.

Yo a ella la amo despierto
de efervescentes secuelas
y en esta orilla los juncos
despeinan sus cabelleras
deslizando en el relente
partículas de canela.

Nace un ensueño en mis ojos
la noche pierde sus prendas
y ese azulón pasajero
vuelve a vestir las vergüenzas.
La aurora salta los montes
y en los arroyos aumenta
para exhalar en su cuerpo
doradas iridiscencias.
Maduras de paz circulan
nubes redondas y espesas
y un labrador mañanero
bruñe un ramal de la acequia.

Despabiladas avispas
de flor en flor aletean
y el rocío azul relame
de dos en dos las cerezas.
Espigas verdes clavadas
entre la ropa confiesan
secretos incandescentes
y altas pasiones abiertas.

¡Como gruñe el campanario!
de la torre de la iglesia
¡qué girasoles!, ¡qué prunas!
engalanando las huertas,
se funden dos corazones,
canta que canta la sierra
y una alborada de gallos
a lo lejos cacarea.

Autor: Doblezero

Excelente romance, estimado Doblecero, tiene el APTO.
Saludos cordiales.
 
RECONOCIMIENTO DESTACADO
POÉTICA CLÁSICA
Poema seleccionado
por el Jurado de Mundopoesia.com



FELICIDADES
MAESTRO/A



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CON TODO EL CARIÑO DE MUNDOPOESIA.COM
 

LAS HEBRAS DEL AMOR

En un lugar bajo el monte
yo conocí a mi princesa,
el pueblo era muy pequeño
en su plaza hubo verbena
y en medio de la algazara
me conquistó la silueta
blanca como una paloma
con sus ojos de muñeca.
Yo le dije: "eres divina"
mientras bajamos la cuesta
y al pasar las diez farolas
relumbró la luna llena,
se atemperaban las voces
y relucieron las eras.

Los márgenes de lavanda
tanteaban las estrellas,
el aire trenzó alhelíes
de su brillo en la melena
y al parar junto al camino
fue de intimidad la sierra,
bramó a lo lejos el ciervo
y despertó mi eros cerca.
Yo susurraba a su oído
mil volcanes, mil hogueras
¡qué ojos claros!, ¡qué piel suave!
prendado de su belleza.

Por encima de las copas
vertía la cristalera
pájaros de luz y estaño
para volar en sus piernas,
sus manos fueron al pecho
sin rubores y dispuesta
mientras el tul de la noche
cubría la blanca seda
de unas magnolias que el viento
desplegó en la piel secreta
de un escote que brillaba
como las manzanas frescas.

¡Qué mercurio ajetreado!
del río en su torrentera,
se habían roto en su cauce
fragmentos de luna nueva
y el murmullo de sus aguas
cual celosas castañuelas
hurtaba al viento las voces
de la fiesta de la aldea
mientras una celosía
de romeros y hierbabuena
ocultaba un lecho donde
el amor dio rienda suelta.
Un jadeo último y sordo
nos acostó en la maleza
y el dulce brizar del sueño
la hacía su prisionera.

Yo ahora la miro absorto
de corazones y arena
y un amor profundo crece
allá donde el alma reina.

Duerme mi chica en el campo
con enmarañadas trenzas
y una aureola en su torso
de recién quemada hoguera.

Yo a ella la amo despierto
de efervescentes secuelas
y en esta orilla los juncos
despeinan sus cabelleras
deslizando en el relente
partículas de canela.

Nace un ensueño en mis ojos
la noche pierde sus prendas
y ese azulón pasajero
vuelve a vestir las vergüenzas.
La aurora salta los montes
y en los arroyos aumenta
para exhalar en su cuerpo
doradas iridiscencias.
Maduras de paz circulan
nubes redondas y espesas
y un labrador mañanero
bruñe un ramal de la acequia.

Despabiladas avispas
de flor en flor aletean
y el rocío azul relame
de dos en dos las cerezas.
Espigas verdes clavadas
entre la ropa confiesan
secretos incandescentes
y altas pasiones abiertas.

¡Como gruñe el campanario!
de la torre de la iglesia
¡qué girasoles!, ¡qué prunas!
engalanando las huertas,
se funden dos corazones,
canta que canta la sierra
y una alborada de gallos
a lo lejos cacarea.

Autor: Doblezero

¡¡¡ FELICITACIONES POETA !!!
Por tan merecido lauro.
¡¡¡ ENHORABUENA !!!
Un abrazo.
 
RECONOCIMIENTO DESTACADO
POÉTICA CLÁSICA
Poema seleccionado
por el Jurado de Mundopoesia.com



FELICIDADES
MAESTRO/A



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CON TODO EL CARIÑO DE MUNDOPOESIA.COM


Tenía un mensaje de Maramin en mi perfil felicitandome y no sabía porqué jajajaja. He visto la copita dando vueltas y buff. Precisamente en este romance que le escribí a mi chica con tanto cariño.

Wow... que alegría me habeis dado compañeros de mundopoesía. Qué bonito es esto che!

¡Gracias Mamen!, gracias de corazón.
 
Mi cordial felicitación, amigo Doblezero, por este merecido trofeo que ha conseguido tu excelente romance, ya ves que el esfuerzo no fue baldío.

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Mi querido amigo, ahora que veo que el poema reconocido es este romance creeme si te digo que la alegría se multiplica porque precisamente este poema se lo escribí a mi chica con muchísimo cariño y que le haya gustado al jurado es un verdadero orgullo para mi. No me lo esperaba, sinceramente, veo mucha calidad en competitiva y yo soy un novatillo por estos lares así que imaginate lo feliz que estoy.

Muchísimas gracias maestro y un abrazo con mucho cariño crack!!
 
Enhorabuena amigo por este merecido reconocimiento.
Un Abrazo

Mouse

Recuerdo que me dijiste en este romance refiriendote a unas sugerencias que me había indicado Miquel algo así como que las atendiera que me iba a alegrar. Tenías muchísima razón compi.

La verdad es que me han dado una alegría con esta copita y te agradezco tu felicitación de corazón.

Abrazos mi apreciado Mouse.
 
Recuerdo que me dijiste en este romance refiriendote a unas sugerencias que me había indicado Miquel algo así como que las atendiera que me iba a alegrar. Tenías muchísima razón compi.

La verdad es que me han dado una alegría con esta copita y te agradezco tu felicitación de corazón.

Abrazos mi apreciado Mouse.

Yo no digo las cosas por decir. Tengo pelo de demonio.

Un abrazo.

Mouse
 
Enhorabuena, has hecho un buen trabajo, tanto en el momento de concebirlo, como en el de corregir, que son tiempos distintos pero necesarios para que el producto final sea, como este, excelente. Felicidades, maestro.


La verdad es que me ha alegrado mucho que les haya gustado el romance a los miembros del jurado. Y que tu, mi querido Miquel, pases por aquí para felicitarme más todavía. Ya sabes y si no es así te lo digo yo que fuiste tu el primero que me hizo comprender de que va lo de clásica competitiva. Me pusiste las pilas y te lo agradezco enormemente.

Gracias maestro.
 

LAS HEBRAS DEL AMOR

En un lugar bajo el monte
yo conocí a mi princesa,
el pueblo era muy pequeño
en su plaza hubo verbena
y en medio de la algazara
me conquistó la silueta
blanca como una paloma
con sus ojos de muñeca.
Yo le dije: "eres divina"
mientras bajamos la cuesta
y al pasar las diez farolas
relumbró la luna llena,
se atemperaban las voces
y relucieron las eras.

Los márgenes de lavanda
tanteaban las estrellas,
el aire trenzó alhelíes
de su brillo en la melena
y al parar junto al camino
fue de intimidad la sierra,
bramó a lo lejos el ciervo
y despertó mi eros cerca.
Yo susurraba a su oído
mil volcanes, mil hogueras
¡qué ojos claros!, ¡qué piel suave!
prendado de su belleza.

Por encima de las copas
vertía la cristalera
pájaros de luz y estaño
para volar en sus piernas,
sus manos fueron al pecho
sin rubores y dispuesta
mientras el tul de la noche
cubría la blanca seda
de unas magnolias que el viento
desplegó en la piel secreta
de un escote que brillaba
como las manzanas frescas.

¡Qué mercurio ajetreado!
del río en su torrentera,
se habían roto en su cauce
fragmentos de luna nueva
y el murmullo de sus aguas
cual celosas castañuelas
hurtaba al viento las voces
de la fiesta de la aldea
mientras una celosía
de romeros y hierbabuena
ocultaba un lecho donde
el amor dio rienda suelta.
Un jadeo último y sordo
nos acostó en la maleza
y el dulce brizar del sueño
la hacía su prisionera.

Yo ahora la miro absorto
de corazones y arena
y un amor profundo crece
allá donde el alma reina.

Duerme mi chica en el campo
con enmarañadas trenzas
y una aureola en su torso
de recién quemada hoguera.

Yo a ella la amo despierto
de efervescentes secuelas
y en esta orilla los juncos
despeinan sus cabelleras
deslizando en el relente
partículas de canela.

Nace un ensueño en mis ojos
la noche pierde sus prendas
y ese azulón pasajero
vuelve a vestir las vergüenzas.
La aurora salta los montes
y en los arroyos aumenta
para exhalar en su cuerpo
doradas iridiscencias.
Maduras de paz circulan
nubes redondas y espesas
y un labrador mañanero
bruñe un ramal de la acequia.

Despabiladas avispas
de flor en flor aletean
y el rocío azul relame
de dos en dos las cerezas.
Espigas verdes clavadas
entre la ropa confiesan
secretos incandescentes
y altas pasiones abiertas.

¡Como gruñe el campanario!
de la torre de la iglesia
¡qué girasoles!, ¡qué prunas!
engalanando las huertas,
se funden dos corazones,
canta que canta la sierra
y una alborada de gallos
a lo lejos cacarea.

Autor: Doblezero

Cautivante el Romance !
Eres un maestro en la creación de climas sensuales, sutiles y envolventes como el de estas letras que nos brindas.
Felicitaciones !
Un abrazo
 

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