No esperaban las hayas esta mudanza,
princesas presumidas hasta ahora,
ostentando su verdor inigualable,
en las mil y una veladas de verano.
Generosas ,
la frescura y la sombra regalando,
trémulas sus hojas ,
seducidas por el ritmo incesante
de las brisas.
No esperaban esa mueca desabrida
en ese rostro antaño tan amable.
Cambia la inclinacion del eje de giro
de no se qué misterio...
lo van diciendo por ahí los abedules.
Triste final de fiesta
para este festival de los sentidos.
No es la pena de muerte
lo que nos duele,
es ver a las hojas
muertas ya de los pies a la cabeza,
buscar un acomodo eterno...
que no existe.
princesas presumidas hasta ahora,
ostentando su verdor inigualable,
en las mil y una veladas de verano.
Generosas ,
la frescura y la sombra regalando,
trémulas sus hojas ,
seducidas por el ritmo incesante
de las brisas.
No esperaban esa mueca desabrida
en ese rostro antaño tan amable.
Cambia la inclinacion del eje de giro
de no se qué misterio...
lo van diciendo por ahí los abedules.
Triste final de fiesta
para este festival de los sentidos.
No es la pena de muerte
lo que nos duele,
es ver a las hojas
muertas ya de los pies a la cabeza,
buscar un acomodo eterno...
que no existe.