minoviosellamajesus
Poeta que considera el portal su segunda casa
Corren, corren sin rumbo ni destino
las hojas corren vuelan tras el viento,
ya se tiñe en color amarillento
las piedras a lo largo del camino.
El otoño antipático y cretino
regresa y van perdiendo a paso lento
bajo el tímido rayo soñoliento
los árboles su verde cristalino.
Mira el olmo al de enfrente su vecino
con envidia y un tanto descontento
el ciprés, que no pierde ni un momento
su vestido ante el frío repentino,
pero sigue abrazando una quimera
un milagro tal vez, que de contino
lo mismo que el ciprés, igual que el pino
pueda lucir su enagua lisonjera
en medio de la helada traicionera.
Ruedan, ruedan sin rumbo ni destino
las hojas van y vienen tras el viento
corren, vuelan en loco torbellino
y llega a mis oídos cual lamento.

las hojas corren vuelan tras el viento,
ya se tiñe en color amarillento
las piedras a lo largo del camino.
El otoño antipático y cretino
regresa y van perdiendo a paso lento
bajo el tímido rayo soñoliento
los árboles su verde cristalino.
Mira el olmo al de enfrente su vecino
con envidia y un tanto descontento
el ciprés, que no pierde ni un momento
su vestido ante el frío repentino,
pero sigue abrazando una quimera
un milagro tal vez, que de contino
lo mismo que el ciprés, igual que el pino
pueda lucir su enagua lisonjera
en medio de la helada traicionera.
Ruedan, ruedan sin rumbo ni destino
las hojas van y vienen tras el viento
corren, vuelan en loco torbellino
y llega a mis oídos cual lamento.

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