#shalyarias
Poeta recién llegado
Esas mismas hojas, de los mismos árboles
Esas que nos vieron bajo ellas jugar
Luego que se caigan y desaparezcan
Bajo el cruel rastrillo que las llevará
Lejos del lugar donde admirar pudieron
Lo bien que pasamos nuestro tiempo allí,
Y bajo su sombra la armonía sintieron,
Esa que es recuerdo de lo que viví.
Esas mismas hojas son las que en las llamas
Mientras que su vida sienten que se va
Todavía recuerdan esa linda historia
Donde ellas nos vieron tranquilos jugar,
Pero no imaginan lo que el destino
Tiene preparado para sus pequeños,
No saben que historia es la que verán
Esas otras hojas que su puesto ocuparán.
No saben que el viento, ese que las mecia
Había sido encargado de con fuerza empujar
Ese tren que entre todos de sus pasajeros
Llevaba uno de los pequeños que habían visto jugar.
No sabían tampoco que el agua tranquila
La misma que siempre había corrido allí
Tenía como trabajo llevarlo aún más lejos
En ese gran barco, muy lejos de allí.
Y las hojas nuevas, nunca entenderian
Porque la tristeza del Niño allí abajo,
Pues nunca ellas vieron ese lindo cuadro,
Ese que formamos mientras que jugamos.
Ellas nunca oyeron el tan lindo dúo
Que hicimos a coro allí vez tras vez,
Tampoco supieron de aquella promesa
Y de aquellos nombres que en el tronco grave.
Por eso perdono yo hoy de antemano
A esas hojas nuevas que no entenderán
La razón del lloro del Niño allí abajo,
Puesto que con su amigo no lo vieron jugar.
Esas que nos vieron bajo ellas jugar
Luego que se caigan y desaparezcan
Bajo el cruel rastrillo que las llevará
Lejos del lugar donde admirar pudieron
Lo bien que pasamos nuestro tiempo allí,
Y bajo su sombra la armonía sintieron,
Esa que es recuerdo de lo que viví.
Esas mismas hojas son las que en las llamas
Mientras que su vida sienten que se va
Todavía recuerdan esa linda historia
Donde ellas nos vieron tranquilos jugar,
Pero no imaginan lo que el destino
Tiene preparado para sus pequeños,
No saben que historia es la que verán
Esas otras hojas que su puesto ocuparán.
No saben que el viento, ese que las mecia
Había sido encargado de con fuerza empujar
Ese tren que entre todos de sus pasajeros
Llevaba uno de los pequeños que habían visto jugar.
No sabían tampoco que el agua tranquila
La misma que siempre había corrido allí
Tenía como trabajo llevarlo aún más lejos
En ese gran barco, muy lejos de allí.
Y las hojas nuevas, nunca entenderian
Porque la tristeza del Niño allí abajo,
Pues nunca ellas vieron ese lindo cuadro,
Ese que formamos mientras que jugamos.
Ellas nunca oyeron el tan lindo dúo
Que hicimos a coro allí vez tras vez,
Tampoco supieron de aquella promesa
Y de aquellos nombres que en el tronco grave.
Por eso perdono yo hoy de antemano
A esas hojas nuevas que no entenderán
La razón del lloro del Niño allí abajo,
Puesto que con su amigo no lo vieron jugar.