carlos_cisneros
Poeta asiduo al portal
No comprendo porque las horas de la tarde corren tan rápido. Muchas caídas de Sol se han visto por mi ventana que al acostarme lejos de ella, aún con los ojos cerrados, puedo ver los colores desangrarse hacia el horizonte, por donde el Sol besa la mar; y las gaviotas, despidiendo la tarde, realizan su último vuelo para ir a su reposo.
El cuarto se tiñe de rojizos colores en su viejo blanco claro.
Ya se entibia el ambiente mientras los cuartos internos se van oscureciendo con el paso de las horas que dan lugar a la noche. No necesito el candil por el momento; pues en ese paso de la tarde hacia la noche aún me queda un tiempo de luz que acompaña a mis pensamientos.
Cae el silencio, y el pequeño humo del cigarro escapa de mi boca desapareciéndose luego en el espacio.
Me acomodo en el remedo de cama hecha de paja tejida, y veo las tejas rojizas apiladas como queriendo rescatar la última luz de la tarde.
No comprendo porque las horas de la tarde corren tan rápido. Quizás deseen como yo ocultar tu recuerdo en la oscura noche; más nada. Sólo se que te extraño cada día más.
El cuarto se tiñe de rojizos colores en su viejo blanco claro.
Ya se entibia el ambiente mientras los cuartos internos se van oscureciendo con el paso de las horas que dan lugar a la noche. No necesito el candil por el momento; pues en ese paso de la tarde hacia la noche aún me queda un tiempo de luz que acompaña a mis pensamientos.
Cae el silencio, y el pequeño humo del cigarro escapa de mi boca desapareciéndose luego en el espacio.
Me acomodo en el remedo de cama hecha de paja tejida, y veo las tejas rojizas apiladas como queriendo rescatar la última luz de la tarde.
No comprendo porque las horas de la tarde corren tan rápido. Quizás deseen como yo ocultar tu recuerdo en la oscura noche; más nada. Sólo se que te extraño cada día más.
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