darwinsin
Poeta que considera el portal su segunda casa
Atisbas la vertiente de cristal deslizarse
por la tierra de un paraíso perenne.
El agua besa un par de sorbetes,
su pico se humedece en el níveo ambiente
de un plumaje blanco.
Vives,
te regocijas,
quieres
y en el estanque de seres bañados
por la belleza las pupilas etéreas
te ven desde la bóveda azul de la metafísica.
Un corazón cabe en el pecho flamígero
de un vuelo hacia el país de las maravillas,
un tropel de microcometas surcan
con los vientos sudestados.
El ave que viste de algodón se emociona
al visualizar a sus pares cubiertos de júbilo,
amando la compañía y sintiendo la empatía
de instantes que jamás se podrán olvidar.
En tu subconsciente se recrean los espacios forestales
de un cuento imaginario y fractal.
Caen risas y lágrimas en la vertiente de cristal.
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