luci2
Poeta adicto al portal
Vivíamos tiempos difíciles, siete (Contando a mis padres) en una misma habitación, todos los días comíamos de almuerzo y cena, sopa de tomate, o sopa de fideos, la merienda no existía para nosotros, eso ya era mucho estirar el dinero, en los desayunos, pan frito con leche o migote de leche. de mayor a menor, Inés, diez años,Pili, nueve, Ana, ocho yo, seis y Juan Antonio cuatro.
Un día dije, minutos antes de servir la sopa,dije que tenía hambre y que no quería más sopa de esas de sobre y con la intención de retirarme de la mesa, mi padre, cariñosamente me dijo:
-Aunque eres muy pequeña. Sé que eres muy lista, así que escucha estas lesiones que quiero que te aprendas como lo deditos de tu mano-.
*La primera, nunca desprecies lo que te pongan de comer, ya que al menos puedes, mejor o peor, comer.
*Segunda, no te retires de la mesa sin preguntar antes, es de mala educación, para la cocinera que es tu madre y para tu padre que soy yo.
*Tercera, la sopa es un plato que alimenta, calienta la tripa y que aunque sea de sobre es un clásico de toda la vida.
*Cuarta, está más feo decir, no me gusta, que la sopa de sobre en si, es preferible decir, no me apetece, o no me entra nada.
*Y quinta, aprende a diferenciar siempre que una cosa es no tener apetito y otra muy diferente es tener hambre, porque tú, gracias a Dios, tienes que comer, pero otros, pasan hambre días y días, porque no tienen que comer y llegan hasta morirse de hambre, no de apetito, que es la diferencia.
De inmediato, me senté y seguí comiendo la sopa, con más apetito que nunca y hoy las lecciones de mi querido padre, las recuerdo y comparto a todos, que aunque ya no esté conmigo, me ha dejado la mejor herencia que uno pueda recibir.” La humildad”.
Un día dije, minutos antes de servir la sopa,dije que tenía hambre y que no quería más sopa de esas de sobre y con la intención de retirarme de la mesa, mi padre, cariñosamente me dijo:
-Aunque eres muy pequeña. Sé que eres muy lista, así que escucha estas lesiones que quiero que te aprendas como lo deditos de tu mano-.
*La primera, nunca desprecies lo que te pongan de comer, ya que al menos puedes, mejor o peor, comer.
*Segunda, no te retires de la mesa sin preguntar antes, es de mala educación, para la cocinera que es tu madre y para tu padre que soy yo.
*Tercera, la sopa es un plato que alimenta, calienta la tripa y que aunque sea de sobre es un clásico de toda la vida.
*Cuarta, está más feo decir, no me gusta, que la sopa de sobre en si, es preferible decir, no me apetece, o no me entra nada.
*Y quinta, aprende a diferenciar siempre que una cosa es no tener apetito y otra muy diferente es tener hambre, porque tú, gracias a Dios, tienes que comer, pero otros, pasan hambre días y días, porque no tienen que comer y llegan hasta morirse de hambre, no de apetito, que es la diferencia.
De inmediato, me senté y seguí comiendo la sopa, con más apetito que nunca y hoy las lecciones de mi querido padre, las recuerdo y comparto a todos, que aunque ya no esté conmigo, me ha dejado la mejor herencia que uno pueda recibir.” La humildad”.