Raúl Rouco
Poeta que considera el portal su segunda casa
Las letras (homenaje a las letras)
¿Qué locura me acercó
a esta nube de palabras?
Antes vivía tranquilo,
no tenía que ordenarlas,
darles sentido, profundidad,
darles vida y crear su esencia
para transmitirlas a los demás;
he de luchar cada día, en cada letra que escribo,
hay que esculpirla, acariciarla,
darle un trato especial,
que la bese mi pluma,
que se sienta querida, que tenga sentido
¡Pobre de mí!
Creo que no sé dónde me he metido.
Escudriño los entresijos de las letras,
son muy fieles,
tienen amor al poeta,
cuidan su pensamiento y sienten con él,
se manifiestan orgullosas
cuando las manejas con cariño,
y te devuelven mucho más de lo que les das;
preciadas joyas, agradecidas , suaves, casi ingenuas,
solo se trata de quererlas, darles razón de ser,
ellas nos hablan a todos, no solo a los poetas,
y nosotros, pobres diablos de nuestra pequeñez,
que deseamos se haga grandeza,
nosotros estamos obligados a ponerlas juntas,
que se quieran entre sí,
que nos digan lo que sienten y padecen.
Son incansables en su despertar,
no tienen horas,
no existe el tiempo,
son el cúmulo de la expresión,
la gracia del entendimiento,
acertadas verdades que nos cuentan
lo que tenemos a nuestro alrededor,
pensamientos inmersos en el desenfoque de la vida,
son las lentes correctoras que nos dejan ver,
que nos dejan disfrutar de su belleza,
solamente hay que ordenarlas,
ponerlas de acuerdo,
echarles nuestro cariño
y empaparlas de nuestro ser,
así se entenderá la locura
que me acercó a esta nube espesa,
espesa de palabras y belleza;
el resultado enseguida se asoma,
se deja ver por las rendijas del alma,
no solamente la del poeta
sino por los amantes de las cosas bellas.
¿Qué locura me acercó
a esta nube de palabras?
Antes vivía tranquilo,
no tenía que ordenarlas,
darles sentido, profundidad,
darles vida y crear su esencia
para transmitirlas a los demás;
he de luchar cada día, en cada letra que escribo,
hay que esculpirla, acariciarla,
darle un trato especial,
que la bese mi pluma,
que se sienta querida, que tenga sentido
¡Pobre de mí!
Creo que no sé dónde me he metido.
Escudriño los entresijos de las letras,
son muy fieles,
tienen amor al poeta,
cuidan su pensamiento y sienten con él,
se manifiestan orgullosas
cuando las manejas con cariño,
y te devuelven mucho más de lo que les das;
preciadas joyas, agradecidas , suaves, casi ingenuas,
solo se trata de quererlas, darles razón de ser,
ellas nos hablan a todos, no solo a los poetas,
y nosotros, pobres diablos de nuestra pequeñez,
que deseamos se haga grandeza,
nosotros estamos obligados a ponerlas juntas,
que se quieran entre sí,
que nos digan lo que sienten y padecen.
Son incansables en su despertar,
no tienen horas,
no existe el tiempo,
son el cúmulo de la expresión,
la gracia del entendimiento,
acertadas verdades que nos cuentan
lo que tenemos a nuestro alrededor,
pensamientos inmersos en el desenfoque de la vida,
son las lentes correctoras que nos dejan ver,
que nos dejan disfrutar de su belleza,
solamente hay que ordenarlas,
ponerlas de acuerdo,
echarles nuestro cariño
y empaparlas de nuestro ser,
así se entenderá la locura
que me acercó a esta nube espesa,
espesa de palabras y belleza;
el resultado enseguida se asoma,
se deja ver por las rendijas del alma,
no solamente la del poeta
sino por los amantes de las cosas bellas.