José Ignacio Ayuso Diez
Epicuro y la ataraxia, sin miedos ...
“LAS LLAMAS DEL AMOR”
No pienses en el ayer que te hizo daño.
Ni en el día de la esperanza que se truncó en fracaso.
No pienses mi niña en aquella niebla opaca
en que se sumió tu corazón.
Piensa mi niña, que la luz de las estrellas,
aún con tupida niebla…, existe,
pues ésta, es como un velo gris,
que no tiene fuerza para apagar la llama
de la que emerge su luz.
Piensa mi niña,
que al igual que el fuego de las estrellas,
así es mi corazón.
Que por mucha triste niebla que haya
no apaga las “Llamas del Amor”,
sólo…, las esconde.-
No pienses en el ayer que te hizo daño.
Ni en el día de la esperanza que se truncó en fracaso.
No pienses mi niña en aquella niebla opaca
en que se sumió tu corazón.
Piensa mi niña, que la luz de las estrellas,
aún con tupida niebla…, existe,
pues ésta, es como un velo gris,
que no tiene fuerza para apagar la llama
de la que emerge su luz.
Piensa mi niña,
que al igual que el fuego de las estrellas,
así es mi corazón.
Que por mucha triste niebla que haya
no apaga las “Llamas del Amor”,
sólo…, las esconde.-
José Ignacio Ayuso