EPV!
Poeta recién llegado
Es una locura recordar cuando juzgaban mis manos las personas mayores: son manos de niño, de esas manos vírgenes que nunca han trabajado, son seda de hombre flojo. Que gracioso es pensar que hoy en día mis manos son secas, ásperas y se abren al rededor de las uñas; al mismo tiempo que las señoras de abultada edad corren con cremas y más cremas para regañarme: debe cuidar las manos porque son las que le dan de comer.
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