DIEGO
Poeta adicto al portal
Porque ya no me miro en los espejos que denotan el paso de mi tiempo
Que me mienten mostrando realidades
cuando toda realidad es un invento.
Si dentro de mi cuerpo hay otro cuerpo, etéreo, liviano, transparente
Insondable, indestructible, inexpugnable
Seguro, insoslayable y consistente
El que tiene la edad de las historias,
de los momentos frágiles, divinos
El verdadero calor de la memoria
del universo interior, esencia y ritmo
El que mueve al externo y lo disfraza
según la conveniencia del momento,
acorde a lo que pasa en el afuera, para sobrevivir en este infierno.
Armadura, coraza u osamenta,
el nombre poco importa en el momento
Si ha de dejarme solo cuando emigre
ese cuerpo interior que es mi alimento.
Pero a pesar del abandono obligatorio,
debo admitir que ha soportado hidalgamente
Las tentadoras propuestas de los días
que a seducirlo de silencios vienen.
No se condice el aspecto que presenta
a los ojos foráneos indiscretos
al verdadero cuerpo interno que lo habita
que está muy cerca del Dios de mis afectos.
Apariencia mezquina y engañosa.
No dejarse llevar por su presencia
Tanto que el verdadero yo, oculto habita
esta fachada que no me representa.
Que me mienten mostrando realidades
cuando toda realidad es un invento.
Si dentro de mi cuerpo hay otro cuerpo, etéreo, liviano, transparente
Insondable, indestructible, inexpugnable
Seguro, insoslayable y consistente
El que tiene la edad de las historias,
de los momentos frágiles, divinos
El verdadero calor de la memoria
del universo interior, esencia y ritmo
El que mueve al externo y lo disfraza
según la conveniencia del momento,
acorde a lo que pasa en el afuera, para sobrevivir en este infierno.
Armadura, coraza u osamenta,
el nombre poco importa en el momento
Si ha de dejarme solo cuando emigre
ese cuerpo interior que es mi alimento.
Pero a pesar del abandono obligatorio,
debo admitir que ha soportado hidalgamente
Las tentadoras propuestas de los días
que a seducirlo de silencios vienen.
No se condice el aspecto que presenta
a los ojos foráneos indiscretos
al verdadero cuerpo interno que lo habita
que está muy cerca del Dios de mis afectos.
Apariencia mezquina y engañosa.
No dejarse llevar por su presencia
Tanto que el verdadero yo, oculto habita
esta fachada que no me representa.
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