Lleva el camino
nogales a sus lados,
entre las acequias
las zarzas se entrelazan
atrapando mis manos con sus espinas,
y yo con mis dedos,
sus moras negras.
Una leve cuesta,
me hace divisar el valle
verde como una ilusión,
amplio como un abrazo.
Las montañas los acunan
azuzando a sus nubes
a su vértice turbado,
o jugando con ellas
sobre sus cabezas,
pareciendo atrapadas
en sus finas crestas,
oyendo sus ecos
que suenan lejanos,
a otros tiempos;
lugares de brujas,
de cirros alados
que giran y giran,
solo por ver el valle
verde y lila.
Su canción de lluvias y vientos
sacuden a su primavera,
suavizandolos en verano
con sol
y llovizna plañidera,
para que el otoño largo
lleno de colores
y triste a ratos,
sea dulce
como los frutos de su tierra.
nogales a sus lados,
entre las acequias
las zarzas se entrelazan
atrapando mis manos con sus espinas,
y yo con mis dedos,
sus moras negras.
Una leve cuesta,
me hace divisar el valle
verde como una ilusión,
amplio como un abrazo.
Las montañas los acunan
azuzando a sus nubes
a su vértice turbado,
o jugando con ellas
sobre sus cabezas,
pareciendo atrapadas
en sus finas crestas,
oyendo sus ecos
que suenan lejanos,
a otros tiempos;
lugares de brujas,
de cirros alados
que giran y giran,
solo por ver el valle
verde y lila.
Su canción de lluvias y vientos
sacuden a su primavera,
suavizandolos en verano
con sol
y llovizna plañidera,
para que el otoño largo
lleno de colores
y triste a ratos,
sea dulce
como los frutos de su tierra.
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