vendetta
Poeta recién llegado
Quita el frió y la tristeza,
permanente temor a diario,
seguros a las puertas y ventanas,
corriendo, gritando aun empuñando la daga,
callad en una de esas noches,
a fin de evitar el escándalo,
no debía conocerse nada,
solo se encontraban los cadáveres,
¡pobres mujeres! profunda puñalada.
¿Atribuid el crimen al demonio?
Pues la soledad de los parajes,
la fantasía propiciaba.
La justicia por su parte,
solo cumplía con las diligencias,
de rutina.
Durante varias noches se pudo ver,
a sacerdotes correr las calles,
cruz en mano y cosas para exorcismos.
La justicia de Dios y del hombre,
trabajan por separado.
Pero en todas las ocasiones,
que el asesino atacaba,
policías y religiosos siempre tarde llegaron.
La victima yacía muerta,
el responsable, había escapado.
El asesino se escabullía con presteza,
hombre y demonio a la vez.
Después de un tiempo,
la persecución ceso,
aun cuando el sentir general era aprensivo,
Su espíritu criminal seguía buscando,
pretextos para matar, irónico, presumido.
En todos reinaba el pesar,
por el abuso y la impunidad.
Así amparado en las sombras de la noche,
asesino indiferente, sean doncellas o casadas.
Nada hicieron las autoridades al respecto,
y así pasaron los años.
Pero esto aun no se acaba.
Siguen descubriendo cuerpos
de mujeres tasajeadas,
algunos cuerpos completos,
muchas otras regadas.
Creo en la justicia divina,
la del hombre no hace nada.
me quiero sentir profeta,
asesino despiadado,
De noche tú las mataste,
de noche se han de juntar,
las muertas integrando tribunal,
pues poderes celestiales,
a sus suplicas acceden,
una a una, agonizantes,
suplicaron al creador,
que les diera la ocasión,
de poderte condenar.
El cielo oscuro descubra,
a la luna en ese instante,
la luz de lleno en tu faz,
así puedas ver las caras,
de quienes van a juzgar,
y una mañana descubran,
tu cuerpo de bruces al suelo,
los ojos de par en par,
facciones endurecidas,
y las manos encogidas,
evidenciando el terror,
a la hora del final,
en tu bolsillo... una nota,
que dirá "justicia se ha hecho"
condenado a muerte estáis,
consumado todo esta,
con las firmas de las damas,
que integraron tribunal...
permanente temor a diario,
seguros a las puertas y ventanas,
corriendo, gritando aun empuñando la daga,
callad en una de esas noches,
a fin de evitar el escándalo,
no debía conocerse nada,
solo se encontraban los cadáveres,
¡pobres mujeres! profunda puñalada.
¿Atribuid el crimen al demonio?
Pues la soledad de los parajes,
la fantasía propiciaba.
La justicia por su parte,
solo cumplía con las diligencias,
de rutina.
Durante varias noches se pudo ver,
a sacerdotes correr las calles,
cruz en mano y cosas para exorcismos.
La justicia de Dios y del hombre,
trabajan por separado.
Pero en todas las ocasiones,
que el asesino atacaba,
policías y religiosos siempre tarde llegaron.
La victima yacía muerta,
el responsable, había escapado.
El asesino se escabullía con presteza,
hombre y demonio a la vez.
Después de un tiempo,
la persecución ceso,
aun cuando el sentir general era aprensivo,
Su espíritu criminal seguía buscando,
pretextos para matar, irónico, presumido.
En todos reinaba el pesar,
por el abuso y la impunidad.
Así amparado en las sombras de la noche,
asesino indiferente, sean doncellas o casadas.
Nada hicieron las autoridades al respecto,
y así pasaron los años.
Pero esto aun no se acaba.
Siguen descubriendo cuerpos
de mujeres tasajeadas,
algunos cuerpos completos,
muchas otras regadas.
Creo en la justicia divina,
la del hombre no hace nada.
me quiero sentir profeta,
asesino despiadado,
De noche tú las mataste,
de noche se han de juntar,
las muertas integrando tribunal,
pues poderes celestiales,
a sus suplicas acceden,
una a una, agonizantes,
suplicaron al creador,
que les diera la ocasión,
de poderte condenar.
El cielo oscuro descubra,
a la luna en ese instante,
la luz de lleno en tu faz,
así puedas ver las caras,
de quienes van a juzgar,
y una mañana descubran,
tu cuerpo de bruces al suelo,
los ojos de par en par,
facciones endurecidas,
y las manos encogidas,
evidenciando el terror,
a la hora del final,
en tu bolsillo... una nota,
que dirá "justicia se ha hecho"
condenado a muerte estáis,
consumado todo esta,
con las firmas de las damas,
que integraron tribunal...