jose villa
Poeta que considera el portal su segunda casa
probablemente este poema
escrito una noche cualquiera de enero
por un tipo medio ebrio que al escribirlo
pensaba más en abrir otra lata de cerveza que en el poema
y oía a bob marley en el ipod
la voz drogada de bob marley hablando de sus mujeres
las mujeres de bob marley
hacían fila afuera de su casa para ver al cabrón
esbeltas chicas morenas de largas piernas
su pelo arreglado en forma de raras trenzas
algunas de ellas las vemos compitiendo y arrasando en 100 y 200 metros planos
en los torneos de pista y campo por toda europa
luego vuelven a la isla con sus lingotes de oro
y hacen muñequitos con ellos y les clavan agujas
quién sabe cuántos muñequitos le habrán hecho a bob marley
cuántas agujas les clavarían en los huevos a esos indefensos muñequitos
y después ellas formaban fila delante de la casa de bob marley
con sus inocentes caras bien lavadas y apenas maquilladas
sus trenzas uncidas con aromáticos aceites egipcios
y el muñequito tapizado de agujas escondido en alguna parte
el muñequito sufriendo
el muñequito sacudido por una punzante corriente de deseo
el muñequito rasurado y también perfumado con aceite egipcio
el muñequito al que bob marley le clavaba otra aguja
para que la dueña del muñequito ya no sufriera
y pudiera volver a casa con su muñequito contento
y les dijera luego a todas sus amigas que bob marley lo había clavado
lo había clavado con aquella tremenda aguja
al muñequito
hasta adentro
si yo tuviera uno de esos muñequitos aquí conmigo
probablemente este jodido poema
en esta ebria y solitaria noche de enero
oyendo a bob marley en el ipod
no lo hubiera escrito
escrito una noche cualquiera de enero
por un tipo medio ebrio que al escribirlo
pensaba más en abrir otra lata de cerveza que en el poema
y oía a bob marley en el ipod
la voz drogada de bob marley hablando de sus mujeres
las mujeres de bob marley
hacían fila afuera de su casa para ver al cabrón
esbeltas chicas morenas de largas piernas
su pelo arreglado en forma de raras trenzas
algunas de ellas las vemos compitiendo y arrasando en 100 y 200 metros planos
en los torneos de pista y campo por toda europa
luego vuelven a la isla con sus lingotes de oro
y hacen muñequitos con ellos y les clavan agujas
quién sabe cuántos muñequitos le habrán hecho a bob marley
cuántas agujas les clavarían en los huevos a esos indefensos muñequitos
y después ellas formaban fila delante de la casa de bob marley
con sus inocentes caras bien lavadas y apenas maquilladas
sus trenzas uncidas con aromáticos aceites egipcios
y el muñequito tapizado de agujas escondido en alguna parte
el muñequito sufriendo
el muñequito sacudido por una punzante corriente de deseo
el muñequito rasurado y también perfumado con aceite egipcio
el muñequito al que bob marley le clavaba otra aguja
para que la dueña del muñequito ya no sufriera
y pudiera volver a casa con su muñequito contento
y les dijera luego a todas sus amigas que bob marley lo había clavado
lo había clavado con aquella tremenda aguja
al muñequito
hasta adentro
si yo tuviera uno de esos muñequitos aquí conmigo
probablemente este jodido poema
en esta ebria y solitaria noche de enero
oyendo a bob marley en el ipod
no lo hubiera escrito
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