Nunca había sentido unas alas
como estas, de gorrión sobre mi vientre;
La paradoja de una ventolera a contracorriente
sobre la pendiente de mis clavículas;
El mar imaginario ahondando la piel
de mi torso desnudo;
Nunca el relámpago sobre mis dedos
al tomar los tuyos;
Las orillas de tu aura acariciando la mía;
Pero así y todo, ya no es lo mismo;
Han arribado las primaveras
con colores pasteles distintos;
Algo maduro ha caído de este árbol;
Una manzana roja;
Una nuez café;
Una almendra de oro;
Los brotes de otras semillas
sembradas en mi huerto;
Imposible no amar tu luz de tenue sol amarillo;
Jamás podría dejar de adorar tu luz;
Pero así y todo, ya no es lo mismo;
Algo maduro ha germinado desde mi pecho;
Algo que arremetió directo contra mi pecho
como el filo de una katana;
Algo que emergió como una saeta
para derribar lo establecido;
Para quedarse prendido por siempre
junto a las noches de mi alma.
como estas, de gorrión sobre mi vientre;
La paradoja de una ventolera a contracorriente
sobre la pendiente de mis clavículas;
El mar imaginario ahondando la piel
de mi torso desnudo;
Nunca el relámpago sobre mis dedos
al tomar los tuyos;
Las orillas de tu aura acariciando la mía;
Pero así y todo, ya no es lo mismo;
Han arribado las primaveras
con colores pasteles distintos;
Algo maduro ha caído de este árbol;
Una manzana roja;
Una nuez café;
Una almendra de oro;
Los brotes de otras semillas
sembradas en mi huerto;
Imposible no amar tu luz de tenue sol amarillo;
Jamás podría dejar de adorar tu luz;
Pero así y todo, ya no es lo mismo;
Algo maduro ha germinado desde mi pecho;
Algo que arremetió directo contra mi pecho
como el filo de una katana;
Algo que emergió como una saeta
para derribar lo establecido;
Para quedarse prendido por siempre
junto a las noches de mi alma.
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