Las olas del viento

Las olas del viento rompen en mí
como una vez tus manos,
como pájaros moribundos
desesperados.
Las olas de tus manos ya no
rompen en mí
como pájaros
y yo
simplemente abandonado.

Iba a decir de ti que revoloteas
como un remanso sobre mis horas
Y dije: a veces tus manos caen a mis
olas como palomas heridas.
y su sangre se enreda con mis peces.
Iba a decir de tus manos, que tienen las
mejores páginas y dije:
en el fondo de tus ojos las alas de los
primeros se derriten.
Iba a decir de tus ojos: que son líquidos
como un susurro de tus manos,
y callé para no enturbiar la voz
del perfume que sale de los sótanos.
Y dije de tus ojos: hay en ellos un pez
adivinado como el árbol bajo el suelo
que se parece a nosotros.


JORGE LEMOINE Y BOSSHARDT
 
La nostalgia vuela tibia por el arco de vuestros versos, en tanto vuestras imágenes pintan todo un llano de ternura y embeleso para estas maravillosas letras. Hermosisimo poema poeta Jorge Lemoine y Bosshardt, saludos para usted
 
No amigo. No puede ser que tanta belleza y tanto desborde de la palabra sea un agradecer para mí. Pero sí tienes la Poesía a flor de labios. Muchas gracias por tu inspiración inmediata, es hermoso, es casi indescifrable y solo quiero que no te vayas nunca porque ¿Qué sería de mí y de mis Poesía si no estás? ¿Qué sería de nosotros, Jorgito?. Tu espacio no lo llena nadie, amigo y te quiero muchísimo. Muchas gracias.
 
Este es Jorge Lemoine, que como todos nosotros, quienes publicamos, necesitamos de la lectura, de la PALABRA porque es lo único que nos motiva a seguir y es lo único de lo que disponemos aquí para motivar. Me alegro mucho que des rienda suelta a tu excelso verso Jorge y destaco el cierre de tu Poesía:


"Iba a decir de tus ojos: que son líquidos
como un susurro de tus manos,
y callé para no enturbiar la voz
del perfume que sale de los sótanos.
Y dije de tus ojos: hay en ellos un pez
adivinado como el árbol bajo el suelo
que se parece a nosotros."
 
Las olas del viento rompen en mí
como una vez tus manos,
como pájaros moribundos
desesperados.
Las olas de tus manos ya no
rompen en mí
como pájaros
y yo
simplemente abandonado.

Iba a decir de ti que revoloteas
como un remanso sobre mis horas
Y dije: a veces tus manos caen a mis
olas como palomas heridas.
y su sangre se enreda con mis peces.
Iba a decir de tus manos, que tienen las
mejores páginas y dije:
en el fondo de tus ojos las alas de los
primeros se derriten.
Iba a decir de tus ojos: que son líquidos
como un susurro de tus manos,
y callé para no enturbiar la voz
del perfume que sale de los sótanos.
Y dije de tus ojos: hay en ellos un pez
adivinado como el árbol bajo el suelo
que se parece a nosotros.


JORGE LEMOINE Y BOSSHARDT


Me ha gustado mucho la entonación de este poema Jorge. Se deja leer agradablemente, como si esas olas se hubiesen calmado
 
Una de las cosas que me gusta y atrae de tu poesía,es que a pesar de tan profunda metáfora dejas claro el sentimiento que deseas transmitir,en lo particular te leo dos o tres veces el mismo poema y encuentro el mismo sentimiento,dejas mucha enseñanza en este lugar maestro estimado un fuerte abraso y mi afecto sincero JORGE AMIGO!!
 
Hermoso y excelente poema de amor Jorge. Un fuerte abrazo.
 
En los suburbios laterales de esta noche, corren ríos subterráneos del
silencio. El silencio está constelado de grillos, o de chispas sonoras
o de lluvia deletreada. Las cigarras chisporrotean, tal vez titilan.
La música impregna el aire, como un aroma melancólico.
Desde esta noche a mí no hay música. Lo sé. De mí
a la noche
yo escucho la música de esta noche. Pero no puedo estar seguro.
La música es mía. Pero tal vez no la ponga yo.
 
Excelentes versos los que nos comparte Maestro. Un gusto visitarlo.
Un abrazo y muchas bendiciones!!
 

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