David de la pluma
Poeta recién llegado
Me acuerdo del juego favorito
que siempre nos hacia divertir,
entre la sal y la arena
esplendosa de aquel mar
lleno de tus huellas invisibles
que un día pudiste marcar.
Todo lo tuyo sabia a la sal,
tus labios tan dulces
se volvieron salados,
y la sal en tus labios poco a poco
se convertia en vainilla.
Me acuerdo de tu mirada aquel día,
era tan hermosa,
luciente como la matutina estrella
que refleja en el ocaso
y se posa en las mentes
de otros enamorados.
Me acuerdo de todo,
de tus labios,
de tu estilo,
y a veces suelo ver la esencia
de tu cuerpo en mi cuarto
cuando estoy a solas
con mis almohadas.
Me acuerdo de todo,
y te juro que cuando yo te vea,
pasaré el doble
de lo poco que divertí
junto a ti.
¡Vuelve mi vida!
que siempre nos hacia divertir,
entre la sal y la arena
esplendosa de aquel mar
lleno de tus huellas invisibles
que un día pudiste marcar.
Todo lo tuyo sabia a la sal,
tus labios tan dulces
se volvieron salados,
y la sal en tus labios poco a poco
se convertia en vainilla.
Me acuerdo de tu mirada aquel día,
era tan hermosa,
luciente como la matutina estrella
que refleja en el ocaso
y se posa en las mentes
de otros enamorados.
Me acuerdo de todo,
de tus labios,
de tu estilo,
y a veces suelo ver la esencia
de tu cuerpo en mi cuarto
cuando estoy a solas
con mis almohadas.
Me acuerdo de todo,
y te juro que cuando yo te vea,
pasaré el doble
de lo poco que divertí
junto a ti.
¡Vuelve mi vida!