prisionero inocente
Poeta que considera el portal su segunda casa
En origen, mis caricias fueron golpes recibidos.
Es como si aprendiera a ladrar que te amo
para no tener que morderte.
Como si de repente volvieras a la infancia
y tuviera, una y otra vez, que salir a buscar tu muñeca de trapo,
luego ser castigado por meter los colmillos en su algodón.
Como si pudiera lamerte las heridas sin hacerte sentir la sal de mi saliva.
Aullar a una luna de cartón.
Protegerte de arañas mientras deshabitas el planeta de mariposas.
... Y el perro solitario renunció a calmar su sed en los charcos de lluvia
porque sentía que los pies descalzos
de algunos niños que pasaban llorando
hacían que el agua tuviera sabor a palabras...
Es como si aprendiera a ladrar que te amo
para no tener que morderte.
Como si de repente volvieras a la infancia
y tuviera, una y otra vez, que salir a buscar tu muñeca de trapo,
luego ser castigado por meter los colmillos en su algodón.
Como si pudiera lamerte las heridas sin hacerte sentir la sal de mi saliva.
Aullar a una luna de cartón.
Protegerte de arañas mientras deshabitas el planeta de mariposas.
... Y el perro solitario renunció a calmar su sed en los charcos de lluvia
porque sentía que los pies descalzos
de algunos niños que pasaban llorando
hacían que el agua tuviera sabor a palabras...
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