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Las Palabras

Javier B

Poeta fiel al portal
Cuando brotan las palabras, el silencio
se guarece, temeroso y cobarde;
y en el juicio de los años me sentencio
a dejar que un simple verso las resguarde.

Unas veces, sin querer, de tarde en tarde,
sus recelos no te dejan que las abras
y aunque dentro, el corazón ansioso, arde,
se refugian, se intimidan las palabras.

Pero hay veces que se agolpan como cabras,
en los montes traicioneros de la mente,
y someten mi razón a las macabras
intenciones de su actuar irreverente.

Y en el fondo de mi ser, yace impaciente,
expectante, la penumbra de la idea,
se disfraza de razón y, cuando miente,
siembra dudas al fingir que titubea.

En aquella confusión que le rodea
busca el punto de erupción que la libere,
reclutando a la palabra que posea
esa fuerza que te sana, que te hiere.

A la idea le da igual si vive o muere,
su destino es alcanzar el infinito,
coge el puño del poeta cuando quiere
y transforma su verdad en todo un mito.

Y al final en un papel renace el grito
del dolor de las tristezas que presencio,
y en la tinta de mi verso favorito
surge el hálito vital que reverencio.

- Javier
 
Última edición:
Cuando brotan las palabras, el silencio
se guarece, temeroso y cobarde;
y en el juicio de los años me sentencio
a dejar que un simple verso las resguarde.

Pero alguna que otra vez, de tarde en tarde,
sus recelos no te dejan que las abras
y aunque dentro, el corazón ansioso, arde,
se refugian en los miedos que te labras.

Cual jauría se me agolpan las palabras,
en mi pluma, en mi garganta y en mi mente,
y someten mi razón a las macabras
intenciones de su actuar irreverente.

Y en el fondo de mi ser, yace impaciente,
expectante, la penumbra de la idea,
se disfraza de razón y a veces miente,
y pretende que mi mente se lo crea.

En aquella confusión que le rodea
busca el punto de erupción que la libere,
reclutando a la palabra que posea
esa fuerza que te sana cuando hiere.

A la idea le da igual si vive o muere,
su destino es alcanzar el infinito,
coge el puño del poeta cuando quiere
y transforma su verdad en todo un mito.

Y al final en un papel renace el grito
del dolor de las tristezas que presencio,
y en la tinta de mi verso favorito
surge el hálito vital que reverencio.

- Javier
Reclutas que una a una forman la fuerza de la falange. Un abrazo, Javier.
 
Cuando brotan las palabras, el silencio
se guarece, temeroso y cobarde;
y en el juicio de los años me sentencio
a dejar que un simple verso las resguarde.

Pero alguna que otra vez, de tarde en tarde,
sus recelos no te dejan que las abras
y aunque dentro, el corazón ansioso, arde,
se refugian en los miedos que te labras.

Cual jauría se me agolpan las palabras,
en mi pluma, en mi garganta y en mi mente,
y someten mi razón a las macabras
intenciones de su actuar irreverente.

Y en el fondo de mi ser, yace impaciente,
expectante, la penumbra de la idea,
se disfraza de razón y a veces miente,
y pretende que mi mente se lo crea.

En aquella confusión que le rodea
busca el punto de erupción que la libere,
reclutando a la palabra que posea
esa fuerza que te sana cuando hiere.

A la idea le da igual si vive o muere,
su destino es alcanzar el infinito,
coge el puño del poeta cuando quiere
y transforma su verdad en todo un mito.

Y al final en un papel renace el grito
del dolor de las tristezas que presencio,
y en la tinta de mi verso favorito
surge el hálito vital que reverencio.

- Javier
Maravilloso, me encanta tu poema, es más me adhiero a esa versión de interpretación de la importancia de las palabras, aunque solo podamos escribirlas porque a veces decirlas es un peligro.
 
Las letras tienen eso: catarsis. Tu poema lo refleja con gran nitidez, y con gran ritmo y fluidez.

Un gusto de lectura ha sido. Te dejo mis saludos muy cordiales.

Gus

Cuando brotan las palabras, el silencio
se guarece, temeroso y cobarde;
y en el juicio de los años me sentencio
a dejar que un simple verso las resguarde.

Pero alguna que otra vez, de tarde en tarde,
sus recelos no te dejan que las abras
y aunque dentro, el corazón ansioso, arde,
se refugian en los miedos que te labras.

Cual jauría se me agolpan las palabras,
en mi pluma, en mi garganta y en mi mente,
y someten mi razón a las macabras
intenciones de su actuar irreverente.

Y en el fondo de mi ser, yace impaciente,
expectante, la penumbra de la idea,
se disfraza de razón y a veces miente,
y pretende que mi mente se lo crea.

En aquella confusión que le rodea
busca el punto de erupción que la libere,
reclutando a la palabra que posea
esa fuerza que te sana cuando hiere.

A la idea le da igual si vive o muere,
su destino es alcanzar el infinito,
coge el puño del poeta cuando quiere
y transforma su verdad en todo un mito.

Y al final en un papel renace el grito
del dolor de las tristezas que presencio,
y en la tinta de mi verso favorito
surge el hálito vital que reverencio.

- Javier
 
Cuando brotan las palabras, el silencio
se guarece, temeroso y cobarde;
y en el juicio de los años me sentencio
a dejar que un simple verso las resguarde.

Unas veces, sin querer, de tarde en tarde,
sus recelos no te dejan que las abras
y aunque dentro, el corazón ansioso, arde,
se refugian, se intimidan las palabras.

Pero hay veces que se agolpan como cabras,
en los montes traicioneros de la mente,
y someten mi razón a las macabras
intenciones de su actuar irreverente.

Y en el fondo de mi ser, yace impaciente,
expectante, la penumbra de la idea,
se disfraza de razón y, cuando miente,
siembra dudas al fingir que titubea.

En aquella confusión que le rodea
busca el punto de erupción que la libere,
reclutando a la palabra que posea
esa fuerza que te sana, que te hiere.

A la idea le da igual si vive o muere,
su destino es alcanzar el infinito,
coge el puño del poeta cuando quiere
y transforma su verdad en todo un mito.

Y al final en un papel renace el grito
del dolor de las tristezas que presencio,
y en la tinta de mi verso favorito
surge el hálito vital que reverencio.

- Javier
Tus palabras hechas versos nunca me dejan indiferente. Un excelente y reflexivo poema. Un abrazo.
Miguel
 

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