Nommo
Poeta veterano en el portal
Se mueven.
Se levantan.
Se asean; se peinan.
Breves, como el raudo viento. Habitantes anónimos, por siempre.
Incontables. Miríadas. Planetas habitados, muy lejos, los unos de los otros.
Y sigue creciendo el pelo.
Y sigue la ropa, dentro del armario.
Y sigue la tiza, sobre la pizarra, haciendo trazos elegantes.
Y sigue el Universo, siendo una escuela.
Dios es un abuelo.
¡ Andamos buscando pistas ! Huellas.
Bajo el manto de estrellas, en el firmamento nocturno.
Pero es la misma existencia, con alguna alegría, de vez en cuándo...
El golpe en el muslo, propinado por la rodilla, va por turnos.
¡ Hoy, toca tirón de orejas ! Mañana, empujón y resbalón. ¿ Por qué me miras así ?
No te quedes perplejo.
No todos los días es Sábado.
Los Sábados, ducha con agua fría.
¿ Es que no lo recuerdas ? Y no es una nueva manía.
Eso es sagrado.
Se levantan.
Se asean; se peinan.
Breves, como el raudo viento. Habitantes anónimos, por siempre.
Incontables. Miríadas. Planetas habitados, muy lejos, los unos de los otros.
Y sigue creciendo el pelo.
Y sigue la ropa, dentro del armario.
Y sigue la tiza, sobre la pizarra, haciendo trazos elegantes.
Y sigue el Universo, siendo una escuela.
Dios es un abuelo.
¡ Andamos buscando pistas ! Huellas.
Bajo el manto de estrellas, en el firmamento nocturno.
Pero es la misma existencia, con alguna alegría, de vez en cuándo...
El golpe en el muslo, propinado por la rodilla, va por turnos.
¡ Hoy, toca tirón de orejas ! Mañana, empujón y resbalón. ¿ Por qué me miras así ?
No te quedes perplejo.
No todos los días es Sábado.
Los Sábados, ducha con agua fría.
¿ Es que no lo recuerdas ? Y no es una nueva manía.
Eso es sagrado.
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