DARDO GATTI
Poeta adicto al portal
Un espanto de luz llegó a mi frente
el reflejo brutal quemó mis ojos
y muertos mis delirios sus despojos
quedaron para siempre allí en mi mente.
Se enroscaron en mí como serpiente,
se encerraron usando mis cerrojos,
y al grito terminal de mis enojos
se burlaron de mí míseramente.
Delirios de locura empecinada,
oníricas visiones espantosas,
estúpidas razones de las cosas
que mueren finalmente siendo nada
cortadas por el filo de una espada
blandida por deidades misteriosas.
Obcecado en la idea cual idiota
me propuse llegar a sus alturas
y en medio de mis fiebres y locuras
saboreando el sabor de la derrota
me sacié del fracaso gota a gota,
y en las húmedas noches más oscuras
consiente de mis tontas desmesuras
esperé resignado la picota.
Yo no pude ser Dios, ángel apenas
desterrado caí desde los cielos
revolcado en la mugre de los suelos
condenado a miserias más terrenas
y atado eternamente a tus cadenas
por llamarme Luzbel gané recelos
el reflejo brutal quemó mis ojos
y muertos mis delirios sus despojos
quedaron para siempre allí en mi mente.
Se enroscaron en mí como serpiente,
se encerraron usando mis cerrojos,
y al grito terminal de mis enojos
se burlaron de mí míseramente.
Delirios de locura empecinada,
oníricas visiones espantosas,
estúpidas razones de las cosas
que mueren finalmente siendo nada
cortadas por el filo de una espada
blandida por deidades misteriosas.
Obcecado en la idea cual idiota
me propuse llegar a sus alturas
y en medio de mis fiebres y locuras
saboreando el sabor de la derrota
me sacié del fracaso gota a gota,
y en las húmedas noches más oscuras
consiente de mis tontas desmesuras
esperé resignado la picota.
Yo no pude ser Dios, ángel apenas
desterrado caí desde los cielos
revolcado en la mugre de los suelos
condenado a miserias más terrenas
y atado eternamente a tus cadenas
por llamarme Luzbel gané recelos
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