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Las ruinas de Avalon

Franco Harris

Poeta recién llegado
Por fin encontraste la manera de salir de mi vida pero no pudiste hacerlo sola, tenias que condenar a otro más a ahogarse sobre esta ola. Espero un día logres comprender que si me fui, no fue por dejarte de querer, que si no hable más, fue porque entendí que juntos no estaríamos jamás.
Enfermaste en demasía estando conmigo y se que fue mi error,grave error, descuidarme y haber enfermado también, ya no voy a explicar nada, ya todo esta bien, tu no me entiendes ni lo harás nunca, yo no puedo curarte ni a tu vida trunca. Lo teníamos todo para ser una hermosa pareja de enfermos mentales, obsesivos e irracionales, no puedes culparme por seguir teniendo sueños normales, una casa, un hijo, una vida...ya sabes, cosas de parejas estables a las que tu misma te negaste todo el tiempo.
Estoy consciente de que los traumas no se eligen y cuesta mucho superar lo que a la mente exigen pero no nos sigamos haciendo tontos, fue el miedo y la debilidad lo que siempre me tuviste, creías que yo era igual a todos esos hombres que te han lastimado y al final, en otro de ellos me convertiste. Te di mi vida entera, ¿qué más podía yo darte? Te ame con pasión verdadera ¿que más podía yo pedirte? Tan sólo lo mismo, únicamente que me dejarás sacarte de ese tu miserable abismo.
Fui un valeroso caballero para ti todo el tiempo y tu misma me atravesaste el corazón, dejaste que me llovieran mil lanzas de infamia, mientras la ignorancia que despertaste en tu mundo, acribillaba mi cuerpo moribundo y tu miraste hacia otro lado cobardemente, tu pensaste en tu dolor egoístamente y te atreviste a esperar el regreso de Sir Gawain, tu halcón blanco, y le reprochaste el no acudir a salvarte una vez mas, sin saber siquiera que yacía muerto, herido de amor, sin aliento. No fue el dragón, no fue el caballero verde, no fue la batalla con Lanzarote, ni la lucha por Camelot, fue la lanza que le atravesó el pecho, entro por la espalda y cayo maltrecho. Fue esa misma lanza la que Persifal contemplo, la que sólo Galahad encontró, la que tu mano bien empuño y a tu caballero asesinó porque el secreto del santo Grial encontró y su realidad te atormento.
Traicionaste tu propio reino, tal como Ginebra sublevo el corazón de un Arturo decepcionado hasta que este encontró la muerte, como Morgana que le engaño para procrear su suerte, no hay otro destino para las mentiras, para el egoísmo, para la debilidad...lo lamentare toda la vida es verdad, te recordare aunque no quiera en la oscuridad, a ti y al que fuera mi hermano, como un fiel escudero, vivió en su carne todas mis luchas, sangrientas batallas, todas mis derrotas, infames lágrimas, estuvo ahí todo el tiempo, velando por los dos, sufriendo por sus sentimientos prohibidos, amándote en silencio, mientras veía el brillo de mi armadura y le cegaba el amor por tu amargura.
El también me creyó muerto, pero todo el tiempo lucho por tu encuentro, todo el tiempo estuvo ahí por ti, en el castillo y más adentro, hasta que no pudo más y tú, débil, nuestro lazo mas enfermas. Tu caballero ha dejado de existir, mi escudero, mi doncella me han dejado de importar, vayan juntos a encontrar el infierno, si los veo ahí, desearán que mi odio no sea eterno.
 
Por fin encontraste la manera de salir de mi vida pero no pudiste hacerlo sola, tenias que condenar a otro más a ahogarse sobre esta ola. Espero un día logres comprender que si me fui, no fue por dejarte de querer, que si no hable más, fue porque entendí que juntos no estaríamos jamás.
Enfermaste en demasía estando conmigo y se que fue mi error,grave error, descuidarme y haber enfermado también, ya no voy a explicar nada, ya todo esta bien, tu no me entiendes ni lo harás nunca, yo no puedo curarte ni a tu vida trunca. Lo teníamos todo para ser una hermosa pareja de enfermos mentales, obsesivos e irracionales, no puedes culparme por seguir teniendo sueños normales, una casa, un hijo, una vida...ya sabes, cosas de parejas estables a las que tu misma te negaste todo el tiempo.
Estoy consciente de que los traumas no se eligen y cuesta mucho superar lo que a la mente exigen pero no nos sigamos haciendo tontos, fue el miedo y la debilidad lo que siempre me tuviste, creías que yo era igual a todos esos hombres que te han lastimado y al final, en otro de ellos me convertiste. Te di mi vida entera, ¿qué más podía yo darte? Te ame con pasión verdadera ¿que más podía yo pedirte? Tan sólo lo mismo, únicamente que me dejarás sacarte de ese tu miserable abismo.
Fui un valeroso caballero para ti todo el tiempo y tu misma me atravesaste el corazón, dejaste que me llovieran mil lanzas de infamia, mientras la ignorancia que despertaste en tu mundo, acribillaba mi cuerpo moribundo y tu miraste hacia otro lado cobardemente, tu pensaste en tu dolor egoístamente y te atreviste a esperar el regreso de Sir Gawain, tu halcón blanco, y le reprochaste el no acudir a salvarte una vez mas, sin saber siquiera que yacía muerto, herido de amor, sin aliento. No fue el dragón, no fue el caballero verde, no fue la batalla con Lanzarote, ni la lucha por Camelot, fue la lanza que le atravesó el pecho, entro por la espalda y cayo maltrecho. Fue esa misma lanza la que Persifal contemplo, la que sólo Galahad encontró, la que tu mano bien empuño y a tu caballero asesinó porque el secreto del santo Grial encontró y su realidad te atormento.
Traicionaste tu propio reino, tal como Ginebra sublevo el corazón de un Arturo decepcionado hasta que este encontró la muerte, como Morgana que le engaño para procrear su suerte, no hay otro destino para las mentiras, para el egoísmo, para la debilidad...lo lamentare toda la vida es verdad, te recordare aunque no quiera en la oscuridad, a ti y al que fuera mi hermano, como un fiel escudero, vivió en su carne todas mis luchas, sangrientas batallas, todas mis derrotas, infames lágrimas, estuvo ahí todo el tiempo, velando por los dos, sufriendo por sus sentimientos prohibidos, amándote en silencio, mientras veía el brillo de mi armadura y le cegaba el amor por tu amargura.
El también me creyó muerto, pero todo el tiempo lucho por tu encuentro, todo el tiempo estuvo ahí por ti, en el castillo y más adentro, hasta que no pudo más y tú, débil, nuestro lazo mas enfermas. Tu caballero ha dejado de existir, mi escudero, mi doncella me han dejado de importar, vayan juntos a encontrar el infierno, si los veo ahí, desearán que mi odio no sea eterno.

mmmmm mi odio no será eternos, me gusta toda la prosa pero el final es espeluznante, grato leerle
 
Gracias Marian, es muy grato para mi saber que te ha gustado, esta basado en una realidad que en efecto, ha sido espeluznante. Saludos.
 
Muchas gracias por tus palabras Evano, es un gusto para mi el que te haya gustado, en efecto, es una realidad que a cualquiera puede pasar; ha ocurrido en historias medievales donde los amores hacían lo que querían, con quien querían y como querían y fuera de la fantasía... Aún lo podemos encontrar. Saludos y abrazos.
 

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