Las soledades compartidas

penabad57

Poeta veterano en el portal
No hallarás un charco que te habite.

Ni el embrión ni la suerte de una familia dócil,
ni los párpados de los cristales
o el viento sur de la memoria
recordarán el brillo
de las voces en fuga.

Es como un faro el silencio roto
que arrastra las luces de los meses impertérritos
hacia el acuario donde vive la noche.

No hay virginidad
porque las huellas se hablan,
tu padre, tu madre,
silabean el tiempo
y en tu incógnita un resumen frío
penetra igual que una doctrina
o un himno nunca fértil.

Sí,
parece que hubieras doblado la apuesta
y en el cromosoma desconocido
una equis te poblara,
razón de vida,
igualdad de los prismas
que no sufren.

Aun siendo iguales hablamos distinto,
cuando tu presencia
es un sonido de arpegios y lunas
yo me doblo en el espejo que te palpa.

Después de los años
solo puede sobrevivir la dejadez,
la ilusión de compartir lo neutro,
una caracola muda
en la orilla de un mar sin nombre.

Entre las idas paralelas un eco nos divierte,
lo que digas tú, será lo que diga yo,
aunque suene a rojo aullido
o voz que clama el origen de la niebla,
un suburbio amable.
 
No hallarás un charco que te habite.

Ni el embrión ni la suerte de una familia dócil,
ni los párpados de los cristales
o el viento sur de la memoria
recordarán el brillo
de las voces en fuga.

Es como un faro el silencio roto
que arrastra las luces de los meses impertérritos
hacia el acuario donde vive la noche.

No hay virginidad
porque las huellas se hablan,
tu padre, tu madre,
silabean el tiempo
y en tu incógnita un resumen frío
penetra igual que una doctrina
o un himno nunca fértil.

Sí,
parece que hubieras doblado la apuesta
y en el cromosoma desconocido
una equis te poblara,
razón de vida,
igualdad de los prismas
que no sufren.

Aun siendo iguales hablamos distinto,
cuando tu presencia
es un sonido de arpegios y lunas
yo me doblo en el espejo que te palpa.

Después de los años
solo puede sobrevivir la dejadez,
la ilusión de compartir lo neutro,
una caracola muda
en la orilla de un mar sin nombre.

Entre las idas paralelas un eco nos divierte,
lo que digas tú, será lo que diga yo,
aunque suene a rojo aullido
o voz que clama el origen de la niebla,
un suburbio amable.
Ayyy Penabad, el silencio habla y se hace eco en nuestras profundidades, entendemos las soledades, entendemos muchas cosas si lo escuchamos y en nosotros está el querer compartir lo que nos sucede o sucede a otros. Tus versos son geniales, llenos de metáforas e imágenes hermosas que hacen su contenido profundo e interesante. Me ha encantado leerte y conocerte un poco más a través de tus bellas letras. Besos llenos de admiración...muááácksss...
 
Ayyy Penabad, el silencio habla y se hace eco en nuestras profundidades, entendemos las soledades, entendemos muchas cosas si lo escuchamos y en nosotros está el querer compartir lo que nos sucede o sucede a otros. Tus versos son geniales, llenos de metáforas e imágenes hermosas que hacen su contenido profundo e interesante. Me ha encantado leerte y conocerte un poco más a través de tus bellas letras. Besos llenos de admiración...muááácksss...
Muchas gracias, lomafresquita, por la lectura y el amable comentario. Abrazos.
 
No hallarás un charco que te habite.

Ni el embrión ni la suerte de una familia dócil,
ni los párpados de los cristales
o el viento sur de la memoria
recordarán el brillo
de las voces en fuga.

Es como un faro el silencio roto
que arrastra las luces de los meses impertérritos
hacia el acuario donde vive la noche.

No hay virginidad
porque las huellas se hablan,
tu padre, tu madre,
silabean el tiempo
y en tu incógnita un resumen frío
penetra igual que una doctrina
o un himno nunca fértil.

Sí,
parece que hubieras doblado la apuesta
y en el cromosoma desconocido
una equis te poblara,
razón de vida,
igualdad de los prismas
que no sufren.

Aun siendo iguales hablamos distinto,
cuando tu presencia
es un sonido de arpegios y lunas
yo me doblo en el espejo que te palpa.

Después de los años
solo puede sobrevivir la dejadez,
la ilusión de compartir lo neutro,
una caracola muda
en la orilla de un mar sin nombre.

Entre las idas paralelas un eco nos divierte,
lo que digas tú, será lo que diga yo,
aunque suene a rojo aullido
o voz que clama el origen de la niebla,
un suburbio amable.
Es un recorrido por unas imágenes muy creativas que dejan el deleite de la hermosa poesía que habla de la vida en paralelo. Me ha encantado. Un saludo cordial.
 

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